El Ángel de la Paz

Primera Aparición del Ángel

Lugar: Loca do Cabeço, Pregonero en los Valinhos
Fecha: Primavera de 1916
«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento
sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no
esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 169 (IV Memória). Cf. também
Memórias da Irmã Lúcia I, p. 77-78 (II Memória).

Segunda Aparición del Ángel

Lugar: Quintal de la casa de Lucía, al lado del Pozo do Arneiro
Fecha: Verano de 1916
«– ¿Qué hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tienen sobre vosotros
designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es
ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el
Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportad con sumisión el
sufrimiento que el Señor os envía».
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010 p. 170 (IV Memória).

Tercera Aparición del Ángel

Lugar: Loca do Cabeço,
Fecha: Otoño de 1916
«[…] trayendo en la mano un caliz y sobre él una Hostia, de la cual cayeron, dentro del cáliz,
algunas gotas de sangre. Dejando el cáliz y la Hostia suspendidos en el aire, se postró por tierra y
repitió tres veces la oración:
– Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los
Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos
infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de
los pecadores.
Después, levantándose, tomó de nuevo el cáliz y la Hostia y me dio la Hostia a mí y lo que contenía
el cáliz se lo dio a beber a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo:
– Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo horriblemente ultrajado por los hombres
ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.
De nuevo se postró por tierra y repitió con nosotros tres veces más la misma oración:
– Santísima Trinidad…»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 170-171 (IV Memória).