CรMO REZAR EL ROSARIO
ยฟQUIERES REZAR BIEN EL ROSARIO?

1. El Rosario propone la meditaciรณn de los misterios de Cristo con un mรฉtodo caracterรญstico, adecuado para favorecer su asimilaciรณn. Se trata del meฬtodo basado en la repeticioฬn. Esto vale ante todo para el Ave Mariฬa, que se repite diez veces en cada misterio. Si consideramos superficialmente esta repeticioฬn, se podriฬa pensar que el Rosario es una praฬctica aฬrida y aburrida. En cambio, se puede hacer otra consideracioฬn sobre el rosario, si se toma como expresioฬn del amor que no se cansa de dirigirse hacia la persona amada con manifestaciones que, incluso parecidas en su expresioฬn, son siempre nuevas respecto al sentimiento que las inspira.
2. El Rosario es un meฬtodo para contemplar. De otro modo, existe el riesgo de que esta oracioฬn no solo no produzca los efectos espirituales deseados, sino que el rosario mismo con el que suele recitarse, acabe por considerarse como un amuleto o un objeto maฬgico, con una radical distorsioฬn de su sentido y su cometido.
3. Enunciar el misterio, y tener tal vez la oportunidad de contemplar al mismo tiempo una imagen que lo represente, es como abrir un escenario en el cual concentrar la atencioฬn. Es uฬtil que al enunciado del misterio siga la proclamacioฬn del pasaje biฬblico correspondiente, que puede ser maฬs o menos largo seguฬn las circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la palabra inspirada. Esta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra de Dios, pronunciada para hoy y "para miฬ".
4. La escucha y la meditacioฬn se alimentan del silencio. Es conveniente que, despueฬs de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oracioฬn vocal, para fijar la atencioฬn sobre el misterio meditado.
5. Despueฬs de haber escuchado la Palabra y centrado la atencioฬn en el misterio, es natural que el aฬnimo se eleve hacia el Padre. Jesuฬs, en cada uno de sus misterios, nos lleva siempre al Padre, al cual Eฬl se dirige continuamente. Eฬl nos quiere introducir en la intimidad del Padre para que digamos con Eฬl: "ยกAbbaฬ, Padre!"
6. Las diez "Ave Mariฬa". Este es el elemento maฬs extenso del Rosario y que a la vez lo convierte en una oracioฬn mariana por excelencia. El centro del Ave Mariฬa, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jesuฬs. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto central y tampoco la relacioฬn con el misterio de Cristo que se estaฬฬ contemplando. Pero es precisamente el relieve que se da al nombre de Jesuฬs y a su misterio lo que caracteriza una recitacioฬn consciente y fructuosa del Rosario.
7. Es importante que el Gloria, culmen de la contemplacioฬn, sea bien resaltado en el Rosario. En la medida en que la meditacioฬn del misterio haya sido atenta, profunda, fortalecida โde Ave en Ave โ por el amor a Cristo y a Mariฬa, la glorificacioฬn trinitaria en cada decena, en vez de reducirse a una raฬpida conclusioฬn, adquiere su justo tono contemplativo, como para levantar el espiฬritu a la altura del Paraiฬso y hacer revivir, de alguฬn modo, la experiencia del Tabor, anticipacioฬn de la contemplacioฬn futura: "ยกQueฬ bien estamos aquiฬ!ฬ " (Lc 9, 33).
8. En efecto, si se hace asiฬ, el Rosario es realmente un itinerario espiritual en el que Mariฬa se hace madre, maestra, guiฬa, y sostiene al fiel con su poderosa intercesioฬn. ยฟCoฬmo asombrarse, pues, si al final de esta oracioฬn en la cual se ha experimentado iฬntimamente la maternidad de Mariฬa, el espiฬritu siente necesidad de dedicar una alabanza a la Santiฬsima Virgen, bien con la espleฬndida oracioฬn de la Salve Regina, bien con las Letaniฬas lauretanas? Es como coronar un camino interior, que ha llevado al fiel al contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santiฬsima.
De la Carta Apostoฬlica ROSARIUM VIRGINIS MARIAE de SS Juan Pablo II
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