20. LLAMADA A SEGUIR POR EL CAMINO DEL CIELO

Como hemos visto, todo el sentido del mensaje es una llamada a Seguir por el camino del Cielo.
Caminamos para conseguir llegar a la Vida Eterna.
En los tiempos que atravesamos no falta quien se atreva a negar la existencia del Cielo. Tal vez sea porque no tiene fe, o no quiera sujetarse a andar por el camino estrecho que conduce al Cielo. Pero estaฬn enganฬados. La existencia del Cielo es una verdad revelada, que no puede ser negada.
Son muchos los pasajes de la Sagrada Escritura que nos hablan del Cielo. El profeta Isaiฬas, intercediendo junto a Dios por su pueblo, Israel, dice: ยซMirad en lo alto de los cielos y ved vuestra santa y gloriosa morada: ยฟDoฬnde estaฬ Vuestro celo y Vuestra fortaleza, la ternura de Vuestras entranฬas y compasioฬn? [...] pero vos, Senฬor, sois nuestro Padreยป (Is. 63, 15-16).
En el Deuteronomio, ideฬntica oracioฬn dirigida a Dios: ยซLanza una mirada a lo alto de los cielos, danos Tu santa morada y bendice a Tu puebloยป (Dt. 26, 15). Y, en el Nuevo Testamento, Jesucristo nos ensenฬoฬ a orar asiฬ: ยซPadre nuestro, que estaฬs en los Cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; haฬgase tu voluntad asiฬ en la tierra como en el Cieloยป (Mt. 6, 9-10).
Al narrar el bautismo de Jesuฬs en el riฬo Jordaฬn, san Mateo nos dejoฬ escrito: ยซUna vez bautizado Jesuฬs salioฬ del agua; y he aquiฬ que se le abrieron los cielos, y vio al Espiฬritu de Dios que descendiฬa en forma de paloma y veniฬa sobre Eฬlยป (Mt. 3, 16).
Tiempo despueฬs de esto, Juan Bautista, respondiendo a una interpelacioฬn de sus disciฬpulos, da testimonioa favor de Jesuฬs con estas palabras: ยซNo puede el hombre apropiarse nada sino le es dado del Cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: โYo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Eฬlโ.[...]Es necesario que Eฬl crezca y que yo disminuya. El que viene de arriba estaฬ sobre todos. El que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. El que viene del Cielo estaฬ sobre todos, y da testimonio de lo que ha visto y oiฬdoยป (Jn. 3, 27-32).
Al recomendarnos el amor que debemos tener a nuestros enemigos, Jesucristo dice: ยซAmad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seaฬis hijos de vuestro Padre que estaฬ en los Cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadoresยป (Mt. 5, 44-45).
Y al proclamar las Bienaventuranzas, Eฬl concluyoฬ: ยซBienaventurados sereฬis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa seraฬ grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieronยป. (Mt 5, 11-12).
El Senฬor declara que seremos bienaventurados si nos persiguen por su causa, porque ya persiguieron asiฬ a los profetas. Pero, ยฟpor queฬ es que persiguen y oprimen a aquellos que Dios escogioฬ para alguna misioฬn especial y con los cuales Eฬl mantiene un trato maฬs directo? Es la continuacioฬn del misterio de la cruz, la que nos lleva por el camino del Cielo.
De los textos sagrados referidos se ve que la existencia del Cielo es una verdad incontestable. Algunos lo nieganporque, dicen, no se sabe doฬnde estaฬ y nunca nadie lo vio, etc. Pero existen muchas cosas que nosotros todaviฬa no vimos, pero, porque quien sabe nos lo dice, no dudamos de su existencia.
Sabemos, por ejemplo, que en el seno de la tierra hay un mar de fuego; aquiฬ y ademaฬs en varios puntos del globo se ven los volcanes y la lava expulsada por ellos, mas el fuego en siฬ, que lo produce, aun no lo vimos y, sin embargo, sabemos que existe. Y quien creoฬ ese fuego y lo sustenta es el mismo Senฬor que creoฬ el fuego del Infierno y que ha de sustentarlo por toda la eternidad.
Sabemos tambieฬn que en el espaciohay muchos planetas que aun no vimos, muchas estrellas cuya luz auฬn no llegoฬ hasta nosotros. Auฬn nadie fue capaz de medir la extensioฬn del firmamento. Ahora, Dios, que creoฬ esta extensioฬn indefinida, tambieฬn puede haber creado un โlugarโ, un paradero, una estancia a la que dio el nombre de Cielo, destinada a ser la morada de Dios y de sus elegidos por los siglos sin fin.
Dicen que el Cielo consiste en la posesioฬn de Dios: no hay duda de que Dios es el manantial de toda la felicidad y que poseyendo a Dios seremos eternamente felices.
San Lucas, narrando la ascensioฬnde Jesucristo al Cielo, dice: ยซLos sacoฬ hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y sucedioฬ que, mientras los bendeciฬa, se alejoฬ de ellos y se elevaba al Cieloยป (Lc. 24, 50-51).
Y san Marcos describe este mismo acontecimiento del siguiente modo: ยซEl Senฬor Jesuฬs, despueฬs de hablarles, se elevoฬ al Cielo y estaฬ sentado a la derecha de Diosยป (Mc. 16, 19).
Podriฬamos continuar citando otros muchos pasajes de la Sagrada Escritura que nos certifican la existencia del Cielo, pero no lo hacemos para no volver este humilde escrito demasiado extenso. ยกLo que queda dicho seraฬ bastante para los que creen sin querer verlo todo!
No es que sea malo verlo; antes por el contrario, dado que, cuanto maฬs vemos, mejor comprendemoslo mucho que nos falta para conocer la inmensidad de la obra creada por Dios. Con las debidas distancias, se podriฬa aplicar aquiฬ a propoฬsito de la dificultad en el conocimiento de las cosas de la tierra y del Cielo, la frase que Jesucristo dijo a Nicodemo pidieฬndole la fe para alcanzarlas: ยซSi no creeฬis cuando os hablo de las cosas de la tierra, coฬmo me creereฬis si os hablo de las cosas del Cieloยป (Jn 3,12).
Queriendo asegurarnos de esta verdad, tambieฬn el mensaje nos vino a recordar y hablar del Cielo.
Cuando los humildes pastorcitos preguntaron a la linda Senฬora de doฬnde era, Ella respondioฬ: ยซSoy del Cieloยป. Al oiฬr que era una Senฬora venida del cielo, se acordaron de una ninฬa amiga, que habiฬa muerto haciฬa poco, y como oiฬan decir que habiฬa ido para el Cielo, le preguntaron por ella. La Senฬora respondioฬ: ยซEstaฬ en el Cieloยป.
La oracioฬn que la Senฬora ensenฬoฬ para rezar al fin de cada decena del rosario nos lleva a pedir a Dios que lleve a todas las almas para el Cielo: ยซLlevad a todas las almas para el Cielo.ยป Y, preguntaฬndole las criaturas si tambieฬn ellas iriฬan para el Cielo, la Senฬora respondioฬ que siฬ: ยกTambieฬn ellas iban para el Cielo! Asiฬ, la existencia del Cielo es cierta: ยกEl Cielo existe!
La gran preocupacioฬn de Dios y de Nuestra Senฬora es que las personas se salven y vayan para el Cielo. Y, dado que el Cielo es la estancia preparada por Dios para la Vida Eterna, si no vamos por el camino del Cielo, nunca allaฬ llegaremos.
Que se sepa, ahiฬ ya estaฬn dos personas en cuerpo y alma: Jesucristo y Mariฬa Santiฬsima, su y nuestra Madre. Para allaฬ van todas las almas que tienen la ventura de partir de este mundo en estado de gracia, o sea, sin pecado mortal.
En el diฬa de la resurreccioฬn, todas las almas volveraฬn a unirse a sus respectivos cuerpos para llevarlos a participar con ellas de la felicidad o de la desgracia eternas, que merecieran durante el tiempo en que juntos peregrinaron en la tierra. Quien nos lo dice es Jesucristo, el que entonces seraฬ el juez: ยซPues como el Padre tiene vida en siฬ mismo, asiฬ ha dado al Hijo tener vida en siฬ mismo. Y le dio poder de juzgar, ya que es el Hijo del Hombre. No os maravilleฬis de esto, porque viene la hora en la que todos los que estaฬn en los sepulcros oiraฬn su voz; y los que hicieron el bien saldraฬn para la resurreccioฬn de la vida; y los que practicaron el mal, para la resurreccioฬn del juicioยป (Jn. 5, 26-29).

Si Dios nos hubiese creado soฬlo para vivir en la tierra, estos pocos diฬas o anฬos que aquiฬ pasamos entre trabajos, dolores y aflicciones, que a todos, maฬs o menos, nos toca soportar, entonces podriฬamos decir que nuestra vida no tendriฬa razoฬn de ser, puesto que luego iba a finalizar en el polvo de la tierra, de donde fuimos sacados. Dios, en su grandeza, habiฬa de tener fines maฬs elevados y su amor no podiฬa contentarse con eso. Nosotros somos la obra principal de su amor, habieฬndonos creado para hacernos partiฬcipes de la inmensidad de su vida.
Teniendo su inicio en el momento de la concepcioฬn, nuestra vida se prolonga en el tiempo camino de la eternidad, donde permanece. En tanto vivimos en la tierra somos peregrinos camino del Cielo, si seguimos por la viฬa que Dios nos marcoฬ.
Esto es lo maฬs importante de nuestra vida: porteฬmonos de modo que al partir de este mundo y en el fin de los tiempos, merezcamos oiฬr de los labios de Jesucristo aquellas palabras consoladoras: ยซEntonces diraฬ el Rey a los que esteฬn a su derecha: โVenid, benditos de mi Padre, tomad posesioฬn del Reino preparado para vosotros desde la creacioฬn del mundoโยป (Mt. 25, 34).
Por esto es por lo que el mensaje nos habla del Cielo y nos invita a seguir por el camino que conduce al Cielo.
ยกAve Marรญa!
(del libro: LLAMADAS DEL MENSAJE DE FรTIMA de Sor Lucรญa)
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