Hacia un Glorioso Amanecer Día 33

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Día 33

Resumiéndolo todo

Durante los últimos cuatro días, hemos repasado las últimas cuatro semanas de nuestro retiro. No sólo hemos repasado el material, sino que también hemos comenzado a reunir todo lo aprendido. Digo que hemos comenzado a reunirlo. Probablemente aún no hayamos llegado a un punto en el que podamos captar la múltiple verdad de la consagración mariana con una sola “mirada de fe”, como dice Juan Pablo. Para lograrlo, podría ser beneficiosa una declaración unificadora, algo similar al “Principio y Fundamento” que propuso San Ignacio de Loyola para resumir y aclarar su espiritualidad. De hecho, pienso que necesitamos algo más que sólo una declaración. Necesitamos una oración, algo que podamos repetir con frecuencia, incluso cada día, algo que no sólo nos recuerde el significado de nuestra consagración sino que exprese realmente el don de nosotros mismos a Jesús por medio de María. Aunque varios de los santos que hemos estudiado durante estas semanas escribieron maravillosas oraciones o “fórmulas” de consagración, no voy a presentarlas aquí. En cambio, voy a presentar una oración actualizada de consagración que combina los principales elementos que hemos tratado en este retiro. Aunque no soy un santo, me siento confiado al hacerlo porque estoy usando las mismas palabras e ideas de los cuatro santos marianos de nuestro retiro. Es más, me siento animado a componer esta nueva oración gracias a las palabras del Papa Pío XII en ocasión de la canonización de San Luis de Montfort:

“La verdadera devoción…tiende esencialmente a la unión con Jesús, bajo la guía de María. La forma y práctica de esta devoción pueden variar según los
tiempos, lugares e inclinaciones personales. En las fronteras de la doctrina sana y segura, de la ortodoxia y de la dignidad del culto, la Iglesia deja a sus hijos un adecuado margen de libertad . Tiene, además, conciencia de que la verdadera y perfecta devoción a la santísima Virgen no está vinculada a esas modalidades , de manera que ninguna de ellas puede reivindicar el monopolio. ”

Inspirado por estas palabras y tomándome la libertad que el Papa nos concede, ofrezco la siguiente oración actualizada de consagración cuyo objetivo es captar lo esencial de lo que hemos aprendido durante nuestro retiro. Ahora bien, si no concuerda con tu inclinación personal, no te preocupes. Siempre te puedes tomar la libertad de escribir tu propia oración o aprovecharte de una escrita por los santos. En cualquier caso, he aquí un resumen de lo que hemos aprendido, una declaración que, a la vez, es una oración del corazón:

Yo, ______, pecador arrepentido, renuevo y ratifico hoy en tus manos, oh Madre Inmaculada, las promesas de mi bautismo. Renuncio a Satanás y decido seguir a Jesucristo aún más de cerca que nunca. María te doy mi corazón. Enciéndelo, por favor, con el amor por Jesús. Hazlo siempre atento a su ardiente sed de amor y de almas. Guarda mi corazón en tu Corazón Purísimo para que yo pueda amar a Jesús y a los miembros de su Cuerpo con tu mismo amor perfecto. María, me entrego totalmente a ti: mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores e incluso el valor de todas mis buenas acciones. Haz de mí, por favor, de todo lo que soy y tengo, lo que más te agrade. Permíteme ser un instrumento digno en tus manos inmaculadas y misericordiosas para rendirle el mayor homenaje posible a Dios. Si me caigo, por favor dirígeme nuevamente a Jesús. Lávame en la sangre y el agua que brotan de su costado traspasado y ayúdame a no perder nunca la confianza en esta fuente de amor y misericordia. Contigo, oh Madre Inmaculada — tú que siempre haces la voluntad de Dios — me uno a la consagración perfecta de Jesús mientras se ofrece en el Espíritu al Padre por la vida del mundo. Amén.

Mañana, tú te consagrarás (o renovarás tu consagración) a Jesús por medio de María. ¡Y qué bendición! Sin embargo, para hacerlo necesitarás una oración de consagración. Ya sea que utilices la que acabo de presentarte o una que tú mismo compongas, te recomiendo que medites hoy sobre su significado. Tal meditación sobre la oración de consagración es una preparación perfecta para el Día de Consagración. Por cierto, quizás quieras continuar leyendo hasta la primera sección de la lectura para mañana, titulada “Antes de la Consagración”.