Hacia un glorioso amanecer Día 10

 

Día 10

¿Quién eres, oh Inmaculada Concepción?
(Segunda Parte)

Entonces, el Espíritu Santo es la Inmaculada Concepción increada y María es la Inmaculada Concepción creada. ¿Por qué no lo hacemos más fácil diciendo simplemente que el Espíritu Santo es la Inmaculada Concepción y que María fue inmaculadamente concebida? Nuevamente, todo esto es a causa de Lourdes. ¡Culpa a Santa Bernardita! Hablando en serio, debemos agradecer mucho a Santa Bernardita y a San Maximiliano porque su fidelidad a la gracia ha abierto para nosotros una verdad gloriosa que respalda toda la teología de la consagración mariana. Esta verdad tiene que ver con la unión entre el Espíritu Santo y María. Kolbe lo explica en un pasaje largo y difícil pero increíblemente rico y digno de reflexión profunda:

“¿De qué clase es esta unión? Ante todo, interior, es la unión de su ser con el ser del Espíritu Santo. El Espíritu Santo habita en Ella, vive en Ella, y eso desde el primer instante de su existencia, siempre y para la eternidad. ¿En qué consiste esta vida del Espíritu Santo en Ella? Él mismo es amor en Ella, el amor del Padre y del Hijo, el amor con que Dios se ama a sí mismo, el amor de toda la Santísima Trinidad, un amor fecundo, una concepción. En las semejanzas creadas la unión de amor es la más íntima. La Sagrada Escritura afirma que serán dos en una sola carne [cfr. Gn 2,24] y Jesús subraya: “Así que ya no son dos, sino una sola carne” [Mt 19,6]. De una manera sin comparación más rigurosa, más interior, más esencial, el Espíritu Santo vive en el alma de la Inmaculada, en su ser, y la fecunda y eso desde el primer instante de su existencia, para toda la vida, es decir, para siempre. Esta Concepción Inmaculada Increada concibe inmaculadamente la vida divina en el seno de su alma [de María], su Inmaculada Concepción. También para Él está reservado el vientre virginal de su cuerpo, que concibe en el tiempo como todo lo material sucede en el tiempo — también la vida divina del Hombre-Dios.

… Si entre las criaturas una esposa recibe el nombre del esposo por el hecho de que le pertenece, se une a él, se hace semejante a él y, en unión con él, se convierte en factor creador de vida, con más motivo el nombre del Espíritu Santo, “Inmaculada Concepción”, es el nombre de Aquella en la que Él vive de un amor que es fecundo en toda la economía sobrenatural.”

A la luz de este pasaje extraordinario me gustaría hacer tres observaciones. Primero, reflexiona sobre ello otra vez, profunda y devotamente. Mientras lo haces, no olvides que estas son las palabras de despedida de uno de los más grandes santos marianos de la historia, dando respuesta a la pregunta a la cual había dedicado toda su vida y sus energías. Segundo, si parece que Kolbe exagera un poco hablando de María y su unión con el Espíritu Santo, no te preocupes. El Papa Pablo VI se esmeró mucho para asegurar a los fieles que la enseñanza de Kolbe es sólida. Tercero, si te quedas con una sola cosa de este pasaje exigente, que sea ésta: María es la Esposa del Espíritu Santo. De hecho, su unión con el Espíritu Santo es más profunda que lo que entendemos por relación conyugal. Vamos a seguir este hilo mañana.

ORACIÓN DEL DÍA:
“Ven, Espíritu Santo, que habitas en María.
Revélame el significado de la Inmaculada Concepción”.