14. LLAMADA A LA PERSEVERANCIA EN EL BIEN

 


"Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra"(Nuestra Seรฑora 13 de septiembre de 1917)

El mensaje pide que continuemos rezando el rosario, que es la fรณrmula de oracioฬn que estaฬ maฬs al alcance de todos, grandes y pequeรฑos, ricos y pobres, sabios e ignorantes; todas las personas de buena voluntad pueden diariamente rezar el rosario.

ยฟPero por queฬ el mensaje nos pide continuar rezando todos los diฬas el rosario?

Porque la oracioฬn es la base de toda la vida espiritual: si abandonamos la oracioฬn nos viene a faltar aquella vida sobrenatural que es absorbida en el encuentro de nuestra alma con Dios, porque este encuentro se realiza en la oracioฬn.

Ved lo que Jesucristo nos recomendoฬ: โ€œPedid y se os darรกฬ; buscad y hallareis; llamad y se os abrirรกฬ. Porque todo el que pide, recibe, y todo el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirรกฬโ€ (Mt 7, 7-8).

La oracioฬn es la bรบsqueda y encuentro con Dios. Nosotros precisamos buscar a Dios para encontrarle, y la promesa estaฬ ahiฬ: โ€œtodo el que busca, encuentraโ€. No es que Dios esteฬ lejos de nosotros, es que nosotros nos alejamos de Dios y perdemos el sentido de su presencia. Por eso, el mensaje nos pide la perseverancia en la oracioฬn, o sea, que continuemos rezando, para alcanzar el fin de la guerra.

Por cierto que, en aquel momento, el mensaje se refiriรณฬ a la guerra mundial que entonces afligรญa a la humanidad. Pero esa guerra es tambieฬn el sรญmbolo de muchas otras guerras que nos cercan y de las cuales precisamos obtener el fin, con la oracioฬn y nuestro sacrificio. Pienso en las guerras que nos promueven los enemigos de nuestra salvacioฬn eterna: el Demonio, el mundo y nuestra propia naturaleza carnal.

No falta en nuestros diฬas quien se atreva a negar la existencia de los demonios; sin embargo, eso es una realidad. Los demonios son รกngeles que fueron creados por Dios para servirle y alabarle. El principal de estos รกngeles, de nombre Lucifer, se llenรณฬ de orgullo, quiso igualarse a Dios y arrastroฬ consigo una multitud de otros aฬngeles que lo siguieron. Nos dice san Juan en el libro del Apocalipsis: โ€œY se entabloฬ un gran combate en el cielo: Miguel y sus aฬngeles lucharon contra el dragoฬn. Tambieฬn lucharon el dragoฬn y sus aฬngeles, pero no prevalecieron, ni hubo ya para ellos un lugar en el cielo. Fue arrojado aquel gran dragoฬn, la serpiente antigua, llamado Diablo y Satanaฬs, que seduce a todo el universo. Fue arrojado a la tierra y tambieฬn fueron arrojados sus aฬngeles con eฬlโ€ (Ap 12, 7-9)

Son otras palabras del mismo libro sagrado: โ€œVi a otro Aฬngel que bajaba del Cielo, con gran poder, y la tierra quedoฬ ilumina- da con su claridad. Y gritoฬ con fuerte voz: ยกCayoฬ, cayoฬ la gran Babilonia! Y se convirtioฬ en la morada de los demonios, en guarida de todo espรญritu impuro y en refugio de toda bestia inmunda y odiosa, porque todas las naciones bebieron del vino del furor de su lujuria, los reyes de la tierra han fornicado con ella y con su desenfrenado lujo se han enriquecido los mercaderes de la tierraโ€ (Ap 18,1-3)

Y maฬs adelante, refiere: โ€œVi a un Aฬngel que bajaba del Cielo, con la llave del abismo y una gran cadena de la mano. Apresoฬ al Dragoฬn, la Serpiente antigua que es el Diablo y Satanaฬs, y lo encadenoฬ. [...] Lo arrojoฬ al abismo, lo cerroฬ y puso un sello en el para que no seduzca maฬs a las nacionesโ€ (Ap 20,1-3).

El profeta Isaiฬas compone una saฬtira contra el rey de Babilonia, con teฬrminos que recuerdan esa caiฬda de los demonios: โ€œยฟCoฬmo caiฬste del cielo, lucero brillante, hijo de la aurora? ยฟEchado por tierra el dominador de las naciones? Tuฬ, que deciฬas en tu corazoฬn: ยซSubireฬ a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas de Dios, ele- vareฬ mi trono; me instalareฬ en el monte santo, en las profundidades del abismoยปโ€ (Is 14,12-15).

Y el profeta Zacariฬas, en una de las visiones de su libro, describe al Demonio como el acusador contra el sumo sacerdote, cerca de Dios: โ€œY me hizo ver a Josueฬ el sumo sacerdote, que estaba en pie delante del aฬngel de Yaveฬ, y teniฬa a su diestra a Sataฬn, que le acusaba. Yaveฬ dijo a Sataฬn: ยกQue Yaveฬ te reprima, oh Sataฬn, que Yaveฬ te reprima, pues El ha elegido a Jerusaleฬn! ยฟNo es por ventura eฬse un tizoฬn que acaba de ser arrebatado a la hoguera?โ€ (Za 3,1-2).

Y el libro del Apocalipsis, despueฬs de mostrar la derrota de Satanaฬs y su sucesiva expulsiรณn del Cielo, dice: โ€œOiฬ en el Cielo una fuerte voz que deciฬa: Ahora ha llegado la salvacioฬn, la fuerza, el Reino de nuestro Dios, y el poderรญo de su Cristo porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios diฬa y noche. Ellos lo vencieron por la sangre del Corderoโ€ (Ap 12,10-11)

Jesuฬs en su vida puฬblica expulsoฬ muchos demonios. Un diฬa, respondiendo a los fariseos que maliciosamente afirmaban que Eฬl los expulsaba por el poder de Belzebuฬ, priฬncipe de los demonios, dice: โ€œSi Satanaฬs tambieฬn estaฬ dividido contra siฬ mismo, ยฟcoฬmo se sostendraฬ su reino? Puesto que deciฬs que expulso a los demonios por Belzebuฬ, ยฟvuestros hijos por quieฬn los expulsan? [...] Pero si yo expulso los demonios por el dedo de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotrosโ€ (Lc 11,18-20)

 

 

Previniendo y animando al apoฬstol san Pedro contra los asaltos y tentaciones del Demonio, le dice el Senฬƒor: โ€œSimoฬn, Simoฬn, mira que Satanaฬs os ha reclamado para cribaros como el trigo, pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tuฬ, cuando te conviertas, confirma a tus hermanosโ€ (Lc 22,31-32).

San Pedro, en una de sus cartas, nos escribe: โ€œSed sobrios y vigilad, pues vuestro adversario el Diablo, como leoฬn rugiente, ronda buscando a quieฬn devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos dispersos por el mundo soportan los mismos padecimientos. Y, despueฬs de haber sufrido por poco tiempo, el Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restableceraฬ y consolidaraฬ, os daraฬ fortaleza y estabilidad. ยกA Eฬl sea dada la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Ameฬnโ€ (1 P 5,8-11)

Todos estos pasajes de la Sagrada Escritura y muchos otros, que seriฬa demasiado largo transcribir aquiฬ, nos pruebanla existencia de los demonios. No podemos olvidar esta verdad revelada por Dios. El mensaje vino a recordarnos y confirmarnos en esta verdad, para que no nos dejemos enganฬƒar ni ilusionar por falsas afirmaciones: nos pide que continuemos rezando y estando alerta para no dejarnos enganฬƒar por las sugestiones de este enemigo, que, por todos los medios a su alcance, procura llevarnos a la eterna condenacioฬn. Jesucristo dice: โ€œTodo aquel que comete pecado es esclavo del pecadoโ€ (Jn 8,34).

El Demonio procura arrastrarnos por el camino del pecado, a fin de hacernos esclavos en el tiempo y la eternidad. Pero, ยฟpor queฬ seraฬ que el Demonio se volvioฬ asiฬ, tan gran enemigode Dios y de los hombres? Se volvioฬ enemigo de Dios por haber sido vencido por Eฬl โ€”humillacioฬn eฬsta con la cual su orgullo no se conformoฬโ€” y, rabioso, procura vengarse de todas las formas. Llevado por este orgullo, al ver que Dios creoฬ la humanidad, con una naturaleza inferior a la suya, pero para ir a gozar un diฬa en el Cielo la felicidad que eฬl habiฬa perdido, el Demonio se llenoฬ de envidia y decidioฬ emplear todos los esfuerzos para perder al hombre, llevaฬndolo a desobedecer a Dios, a despreciar sus oฬrdenes y a no dar creฬdito a su palabra. Asiฬ fue como enganฬƒoฬ a los primeros seres humanos.

Tomando la forma de serpiente, fue al encuentro de Eva, la primera mujer que Dios creoฬ y que paseaba en el jardiฬn terrenal del Edeฬn, y le preguntoฬ: ยซโ€œยฟOs ha mandado Dios que no comaฬis de los aฬrboles todos del paraiฬso?โ€ Y respondioฬ la mujer a la serpiente: โ€œDel fruto de los aฬrboles del paraiฬso comemos, pero del fruto del que estaฬ en medio del paraiฬso nos ha dicho Dios: โ€˜No comaฬis de eฬl, ni lo toquรฉis siquiera, no vayรกis a morirโ€™โ€. Y dijo la serpiente a la mujer: โ€œNo, no morireฬis; es que sabe Dios que el diฬa que de eฬl comaฬis se os abriraฬn los ojos y sereฬis como Dios, conocedores del bien y del malโ€. Vio, pues, la mujer que el aฬrbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por eฬl sabiduriฬa, y cogioฬ de su fruto y comioฬ, y dio tambieฬn de eฬl a su marido, que tambieฬn con ella comioฬ. Abrieฬronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos cinturones. Oyeron a Yaveฬ Dios, que se paseaba por el jardiฬn al fresco del diฬa, y se escondieron de Yaveฬ Dios el hombre y su mujer en medio de la arboleda del jardiฬn. Pero llamoฬ Yaveฬ Dios al hombre, diciendo: โ€œยฟDoฬnde estaฬs?โ€ Y eฬste contestoฬ: โ€œTe he oiฬdo en el jardiฬn, y temeroso porque estaba desnudo, me escondiฬโ€ยป (Gn 3,1-10)

En el texto sagrado, vemos que el Demonio enganฬƒoฬ a los dos primeros seres humanos. Les dice que si comen de aquel fruto pasaraฬn a ser como Dios: ยซยกSereฬis como Dios!ยป La verdad es que no soฬlo no se volvieron como Dios, sino que quedaron muy inferiores a lo que eran antes, y, con miedo de Dios, ยซtemeroso porque estaba desnudo, me escondiฬยป, se quisieron sustraer a su mirada.

ยฟPor queฬ es que estaฬn desnudos? Porque por la desobediencia a Dios perdieron el vestido de la gracia: se vieron despedidos, desnudos de la gracia que los revestiฬa. Fue lo que ganaron dejaฬndose seducir y enganฬƒar por el Demonio. ยกEste es su arte! Por eso, Jesucristo nos previene del Diablo: ยซEl era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, por- que no hay verdad en eฬl. Cuando habla la mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso y el padre de la mentiraยป (Jn 8,44)

Pero yo creo que la envidia del Demonio debe haber subido de tono cuando vio a la humanidad por eฬl seducida; Dios le promete un redentor, mientras que para eฬl no hubo redencioฬn. ยฟY por queฬ motivo Dios habraฬ sido asiฬ de misericordioso con la humanidad? No tengo certeza, pero pienso que habraฬ sido porque el hombre cayoฬ seducido y engaรฑado por la malicia de otro, al tiempo que el Demonio pecoฬ por malicia propia. Dios habraฬ visto en el hombre la posibilidad de arrepentirse y, con humildad, pedir perdoฬn, pero en el Demonio el orgullo es tanto que no admite arrepentimiento ni humildad que le lleve a pedir perdoฬn. Asiฬ eฬl se vio vencido y condenado para siempre, como le dice Dios: ยซHareฬ reinar enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Ella te aplastaraฬ la cabeza cuando tuฬ la hieras en el calcanฬƒarยป (Gn 3,15)

Ademaฬs de las tentaciones del Demonio, tenemos tambieฬn las tentaciones delmundo que nos rodea, sugestiona e ilusiona. Muchas veces somos ilusionados y enganฬƒados por las voces del mundo. El mundo nos habla de vanidades, riquezas, honras, modas, etc. Llevados por estas voces, queremos subir, parecer bien, atraer las atenciones, vernos llenos de honras, poseer riquezas, pasar por sabios, ocupar los primeros lugares, aun a costa de la justicia de la caridad.

Eฬstas son las tentaciones del mundo, que ciegan y oscurecen el entendimiento. Por eso, Jesucristo, pensando en aquellos que, de corazoฬn fiel a su palabra y gracia, luchan contra esas tentaciones, reza al Padre: ยซYo ruego por ellos; no ruego por el mundo sino por los que me has dado, porque son tuyos. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, lo mismo que Yo no soy del mundo. No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del malignoยป (Jn 17,9.14-15)

No son del mundo porque siguen la palabra de Dios, que es la verdad, no dejaฬndose arrastrar por las maฬximas del mundo, que son enganฬƒo y mentira. Son propiedad de Dios, tenieฬndolos el Padre confiados a Jesucristo, que, a su vez, se entrega al Padre por ellos, para consagrarlos en la verdad: ยซNo son del mundo lo mismo que Yo no soy del mundo. Santifiฬcalos en la verdad: tu palabra es la verdad. [...] Por ellos Yo me santifico, para que tambieฬn ellos sean santificados en la verdadยป (Jn 17,16-19)

Ser consagrado en la verdad y dedicarse enteramente a Dios y a las almas, por amor de Dios, es perseverar en el servicio y en el amor a Dios y al proฬjimo, es continuar andando por el camino trazado por Dios โ€”en la verdadโ€”, porque las maฬximas del mundo son ilusioฬn y mentira. Es por eso que el mundo nos aborrece, persigue y calumnia.

Como el Demonio, e instigado por los demonios, el mundo nos rodea de envidia, celos y odio: ยซSi el mundo os odia, sabed que antes que a vosotros me ha odiado a miฬ. Si fuerais del mundo, el mundo amariฬa lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que Yo os escogiฬ del mundo, por eso el mundo os odiaยป (Jn 15,18-19)

Dejad que os repita en palabras miฬas lo que dice el mensaje: โ€œContinuad rezando para conseguir la paz para alcanzar la victoria sobre las tentaciones y las persecucionesโ€.

Dentro de nosotros mismos existe otra fuente de tentaciones; para vencerlas, es preciso continuar rezando y luchando, porque soฬlo asiฬ conseguiremos perseverar en el buen camino. He aquiฬ la recomendacioฬn que nos hace Jesucristo: โ€œEntrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdicioฬn, y son muchos los que entran por ella. ยกQueฬ estrecha es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y queฬ pocos son los que la encuentran! Huid de los falsos profetas que se presentan disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conocereฬisโ€ (Mt 7, 13-16)

El Senฬƒor dice que son muchos los que siguen por el camino ancho que conduce a la perdicioฬn, y pocos son los que encuentran el camino estrecho que conduce a la vida. Redoblemos el cuidado de las propias tendencias a una libertad exagerada, que nos apartan de la autoridad de aquellos que representan a Dios cerca de nosotros, y, asiฬ, incautos e ingenuos, nos dejamos deslizar de precipicio en precipicio.

Queremos ser libres, pero no sabemos usar bien de esa libertad. Por eso, Dios colocoฬ cerca de nosotros a quien pueda indicarnos el buen camino, que libremente podemos y debemos seguir. Pero nuestro orgullo nos enganฬƒa y no nos deja ver el bien que despreciamos y el mal que hacemos. En este caso, la tentacioฬn estaฬ dentro de nosotros; nos arma una trampa sin darnos cuenta: es la concupiscencia del corazoฬn y de los sentidos, que nos hace desear lo que no nos conviene. Para reconocer y vencer estas tentaciones, es necesario, como nos dice el mensaje, continuar rezando, para que Dios nos deฬ luz, fuerza y gracia.

Jesuฬs deciฬa ademaฬs: โ€œHuid de los falsos profetas que se presentan disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos voracesโ€. Estos falsos profetas son todos aquellos que nos rodean, queriendo inducirnos a andar por caminos anchos, dando libertad a nuestras malas tendencias, caprichos, vicios y pasiones degradadas, que estaฬn en contradicciรณn con la Ley de Dios. Son las malas compaรฑรญas que nos desvรญan del camino recto de la verdad, de la justicia y de la caridad. Son falsos profetas todos aquellos que niegan las verdades reveladas por Dios, queriendo introducir doctrinas nuevas y erradas, en apoyo de los desรณrdenes de la propia vida que quieren llevar.

El Senฬƒor nos indica este criterio para identificarlos: โ€œPor sus frutos los conocereฬis: (...) todo aฬrbol bueno da frutos buenos, y todo aฬrbol malo da frutos malos (...). Todo aฬrbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego. Por tanto, por sus frutos los conocereฬisโ€ (Mt 7, 16-20).

Estos avisos deben ponernos alerta sobre nosotros mismos y acerca de las maฬximas del mundo que nos rodea. Cuaฬntas veces se oye decir: โ€œhago asiฬ porque todos hacen asiฬโ€, โ€œvisto asiฬ porque es la moda y todos andan asiฬโ€, โ€œvivo asiฬ porque es como toda la gente vive ahoraโ€, etc. Por ventura, por ser muchos los que asiฬ viven ยฟdejaraฬ alguien de condenarse? โ€œTodo aฬrbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuegoโ€. Dios dice que no quiere que se pierda el pecador, sino que se convierta y viva (Ez 18, 23). Notemos, entonces, la condicioฬn propuesta: que se conviertan.

โ€œContinuad rezando, para alcanzar la pazโ€, que es el fruto de la victoria conseguida sobre todas las tentaciones que nos arrastran por los caminos opuestos a la Ley de Dios. Jesucristo es claro: โ€œNo todo el que me dice: ยซSenฬƒor, Senฬƒorยป, entraraฬ en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que estaฬ en los Cielosโ€ (Mt 7, 21).

Por eso, nos dice el mensaje โ€œcontinuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerraโ€.

ยกAve Marรญa!

( el libro: LLAMADAS DEL MENSAJE DE FรTIMA de Sor Lucรญa)

 


 

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