DÍA 7
Una vía rápida, fácil y segura hacia la santidad

Durante los últimos dos días hemos aprendido acerca de algunos hermosos beneficios del estar consagrados a Jesús por medio de María; beneficios para nosotros y para nuestros familiares y amigos. Hoy, en este día final de meditación sobre la enseñanza de San Luis vamos a enfocarnos en los demás beneficios de la consagración mariana. Específicamente vamos a aprender cómo la consagración mariana es una vía rápida, fácil y segura hacia la santidad. Mientras leemos esto debemos tener en cuenta que el regalo de estos beneficios no nos concede el derecho a ponernos cómodos y descansar. (Esto indicaría el amor propio criticado por San Luis en la lectura de ayer). En cambio, cuando vemos la generosidad de Dios ofreciéndonos un regalo tan grande como la consagración mariana, debemos esforzarnos más fervientemente para vivirla y crecer en santidad.

Comencemos con lo de “rápida y fácil”: consagrarse a Jesús por medio de María es una vía rápida y sencilla hacia la santidad. ¿Y qué es la santidad? Morir a uno mismo. Y esto definitivamente no es fácil. No obstante, la consagración mariana es una vía relativamente rápida y sencilla inscrita en un camino que, por su misma naturaleza, no es fácil y a menudo lleva mucho tiempo recorrer. San Luis presenta esta vía de la siguiente manera:

“Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo en el de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección”.

Entonces, ¿cómo podemos seguir esta vía rápida y fácil? Entregándonos a Jesús por medio de María. Ella nos conduce a Jesús y hace rápido y sencillo el camino a la santidad, si bien no nos quita las cruces. De hecho, los que son particularmente amados por María tienen a menudo más cruces que otros, pero María las hace dulces y ligeras:

“Siendo los más fieles servidores de la Santísima Virgen sus mayores favoritos, es verdad que reciben de Ella las gracias y favores del cielo más grandes, que son las cruces, pero sostengo que también son los servidores de María los que soportan estas cruces con más facilidad, mérito y gloria, y que lo que detendría mil veces a otro o le haría caer, no les detiene una sola vez, antes bien les hace avanzar, porque esta buena Madre endulza todas estas cruces que Ella les prepara con el azúcar de su dulzura maternal y con la unción del puro amor”.

“Se avanza más en poco tiempo de sumisión y de dependencia de María, que en años enteros de propia voluntad y de apoyo sobre sí mismo”.

“Por medio de esta práctica, fidelísimamente observada, daréis a Jesucristo más gloria en un mes, que de ninguna otra manera, por más difícil que sea, en muchísimos años”.

“Los fieles servidores de María encuentran tan suave el yugo de Jesucristo, que apenas sienten su peso”.

Así, la vía de la consagración mariana es, en verdad, relativamente rápida y fácil. Como dice San Luis en otro lugar, es como la diferencia entre un escultor que pasa semanas de duro trabajo martillando una estatua con un cincel y otro artista que la hace rápida y fácilmente con un molde. María es el molde que nos forma de la manera más perfecta, rápida y fácil en otras imágenes de Cristo. Vamos a concluir ahora estas reflexiones sobre los beneficios maravillosos de la consagración mariana dejando que San Luis nos describa cómo esta vía es, además, segura, ya que al caminar por ella estamos especialmente protegidos y defendidos contra las fuerzas del mal:

“María se coloca en torno de sus hijos y fieles servidores, los acompaña como un ejército ordenado en batalla. ¿Puede temer de sus enemigos un hombre rodeado de un ejército bien ordenado de cien mil hombres? Un servidor fiel a María, escudado con su protección…tiene menos todavía que temer. Esta buena Madre…enviaría millares de ángeles en socorro de uno de sus hijos, para que no se pudiera alguna vez decir que un fiel servidor de María, que puso su confianza en Ella, había sucumbido a la malicia, al número y a la fuerza de sus enemigos”.

ORACIÓN DEL DÍA:
“Ven, Espíritu Santo, que habitas en María.
¡Ayúdame a alabarte por esta vía tan rápida, fácil y segura hacia la santidad!”