Hacia un Glorioso Amanecer Día 31

 

DÍA 31

Santa Teresa

Tres palabras resumen lo que aprendimos de la Santa Madre Teresa: (1) Sed, (2) Corazón y (3) Alianza. Reflexionemos sobre cada una.

SED
*“… [Nuestra Señora] fue la primera persona que escuchó el clamor de Jesús “Tengo Sed” junto con San Juan, y estoy segura que María Magdalena también. Puesto que Ella estuvo y ahí en el Calvario, conoce qué tan real, qué tan profundo es Su anhelo por ti y por los pobres. ¿Lo sabemos? ¿Lo sientes como Ella? Pídele que te enseñe…. Su papel es el de ponerte cara a cara, como a Juan y a Magdalena, con el amor en el corazón de Jesús crucificado. Primero fue Nuestra Señora suplicándole a Madre, es ahora Madre, en su nombre quien te suplica a ti: “escucha la Sed de Jesús”. Tratemos de manera particular de llegar a estar lo más cerca del Corazón de Jesús que puede el corazón humano y tratemos de entender todo lo posible el terrible sufrimiento de Jesús, que Le causan nuestros pecados y Su sed de nuestro amor. … Gracias a Dios estaba allí Nuestra Señora para entender plenamente la sed de amor de Jesús. —Ella tuvo que responder inmediatamente: “Sacio Tu sed con mi amor y el sufrimiento de mi corazón”.

Pidamos a Nuestra Señora que nos ayude a comprender.

CORAZÓN
Una clave para la comprensión de la Madre Teresa acerca de La Consagración es el “corazón”, específicamente el Inmaculado Corazón. Recuerda sus dos oraciones a María: “Préstame tu corazón” y “Llévame en tu purísimo Corazón”. Además, recuerda la importancia de nuestra imitación del corazón contemplativo de María. Comencemos con las dos oraciones y luego repasaremos la actitud contemplativa de María. Préstame tu corazón. Con esta oración, la Madre Teresa pidió a Nuestra Señora que le diese el amor de su corazón. En otras palabras, le dice: “María, ayúdame a amar con el amor perfecto de tu Inmaculado Corazón”. Recuerda que el afán de la Madre Teresa era saciar la sed de amor que Jesús tiene, y deseaba hacerlo de la mejor manera posible ¿Qué mejor manera de amar a Jesús que con el Inmaculado Corazón perfecto y humilde de su madre? La Madre Teresa encontró el secreto para vivir su vocación al máximo en esto: “María, préstame tu Inmaculado Corazón”. Llévame en tu purísimo Corazón. O, en forma completa, rezamos: “Inmaculado Corazón de María, llévame en tu purísimo Corazón, para que pueda agradar a Jesús a través de ti, en ti y contigo”. Esta es la parte más profunda de la consagración de la Madre Teresa a María. No sólo pide que el corazón de María viva dentro de ella, ¡sino que pide también vivir en el corazón de María! Esta es, entonces, una oración para amar a Jesús a través de María, en María y con María. Es más que simplemente recibir prestado el corazón de María. Para entender esto y vivirlo se requiere de una dependencia cariñosa y una unión profunda con María. En la siguiente sección, “alianza”, se explica esto con más detalles. Corazón contemplativo. La Madre Teresa desarrolló una “actitud de gratitud” al seguir el ejemplo de María, quien siempre “meditaba en su interior” “todas estas cosas” que Dios iba haciendo en su vida (ver Lucas 2:19, 51). Específicamente, la Madre Teresa siguió este ejemplo mediante su fidelidad al examen de conciencia. En otras palabras, al fin de cada día, meditaba en su interior todas las cosas buenas que Dios había hecho por ella en ese día y reflexionaba sobre cómo había respondido (o no) a su amor.

ALIANZA
“Llevado por el ardiente deseo de vivir contigo en la más íntima unión posible en esta vida, para alcanzar la unión con tu Hijo con más seguridad y plenitud, prometió vivir el espíritu y los términos de la siguiente Alianza de Consagración todo lo fiel y generosamente que pueda.”

ORACIÓN DEL DÍA:
Dedica el día a reflexionar sobre la enseñanza mariana de la Madre Teresa, tal como se resume en estas tres palabras:
Sed. Corazón y Alianza