Hacia un glorioso amanecer Día 9

 

DÍA 9
¿Quién eres, oh Inmaculada Concepción?

(Primera Parte)

Ayer cuando mencioné el arresto de San Maximiliano por la Gestapo, omití un detalle relevante que será importante para la reflexión de hoy: dos horas antes de su arresto el futuro santo escribió la observación teológica más importante de su vida. Fue nada menos que la respuesta que lo había eludido por tantos años, la respuesta a la pregunta en la que había reflexionado una y otra vez desde los primeros días de su vida religiosa: “¿ Quién eres, oh Inmaculada Concepción ?” En la reflexión de hoy, empezaremos a interpretar este documento excepcional, pero antes hagamos una pausa para rezar una oración silenciosa a la Inmaculada pidiéndole la gracia para recibir la sabiduría de Kolbe. El documento comienza así:

“INMACULADA CONCEPCIÓN: estas palabras salieron de la boca de la Inmaculada misma; por eso deben indicar con la máxima precisión y en lo esencial quién es Ella. … ¿Quién eres, oh Inmaculada Concepción?”

     Buena pregunta pero todavía sin respuesta. A continuación Kolbe señala un punto clave: en las apariciones en Lourdes, María no se identificó a Bernardita como “concebida sin pecado” sino que declaró: “ Yo soy la Inmaculada Concepción ”. Esto parece ser un problema. Después de todo, María fue concebida inmaculadamente. En otras palabras, por medio de una gracia especial de Dios, fue concebida en el vientre de su madre, Santa Ana, preservada de toda mancha del pecado original en previsión de los méritos de su Hijo.
     Entonces, ¿por qué habla tan raro? ¿Por qué hace de la gracia recibida en el momento de su concepción su propio nombre? ¿No es esto como si se divinizara ella misma? Obviamente María no es Dios. Kolbe luchó con este aparente “problema de divinidad” durante décadas y lo llevó a la siguiente solución. La Inmaculada Concepción es divina. Pero no estoy hablando de María. Es el Espíritu Santo. En otras palabras, Kolbe creyó que hay dos “Inmaculadas Concepciones”: María y el Espíritu Santo. María es la Inmaculada Concepción creada y el Espíritu Santo es la Inmaculada Concepción increada. En otras palabras, antes de que hubiera la Inmaculada Concepción creada (María) existe desde toda la eternidad la Inmaculada Concepción increada, el Único que desde toda la eternidad “procede” de Dios Padre y de Dios Hijo como una concepción increada de Amor y es “el prototipo de cualquier concepción de vida en el universo”.
Entonces “el Padre genera, el Hijo es generado, el Espíritu Santo procede, y esta es su esencia, por la cual se distinguen uno del otro”.
     Ahora bien, el Espíritu Santo es una “concepción” en el sentido de ser la Vida y el Amor que surge del amor del Padre y del Hijo — en cierto modo es análogo a la concepción de hijos que “surgen” del amor entre marido y mujer. El Espíritu Santo es una “inmaculada” concepción porque siendo Dios, obviamente, no tiene pecado. Y finalmente, el Espíritu Santo es una concepción “eterna e increada” porque, de nuevo, es Dios.
Bueno, con esto concluimos la enseñanza de Kolbe de que el Espíritu Santo es la Inmaculada Concepción. Pero ¿por qué María se identifica a sí misma con el mismo nombre? Esta pregunta la dejaremos para mañana.

ORACIÓN DEL DÍA:
“Ven, Espíritu Santo, que habitas en María.
Revélame el significado de la Inmaculada Concepción”.