Uno de los mensajes que da NUESTRA SEÑORA DE FATIMA es que Su Hijo Jesús quiere en el mundo la Devoción al Inmaculado Corazón de Su Madre.

Y para ello pide que se instaure la práctica de los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

Desde un principio, la Santa Madre del Creador ha sido amada y venerada al modo que Cristo deseó para Ella.

A lo largo de su historia, el Señor buscó formas de honrarla y servirla adecuadamente.

En el sábado se conmemora la HORA de FE de María.

El Sábado, entre el Viernes de la Pasión y Muerte, y el Domingo de la Resurrección, está LLENO de la FE de MARÍA.

Es como si TODA la FE de la IGLESIA se recogiese en Ella, mientras la fe se oscurecía en todos, Ella CONSERVÓ, por encima de todo, su FE FIRME e INTACTA, fue la PRIMERA FIEL, la ÚNICA que mantuvo ENCENDIDA la llama, inmóvil en la oscuridad de la fe, fuerte en el tiempo de duda.

Es en justicia que la Iglesia le consagra aquel día, que más que NINGÚN OTRO recuerda la singular GRANDEZA de su FE, la HEROICIDAD de su ESPERANZA y su AMOR INDEFECTIBLE por el Hijo 

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