10. LLAMADA AL REZO DIARIO CON EL ROSARIO

 


Esta llamada fue hecha por primera vez en el dรญa 13 de mayo de 1917, cuando las tres pobres criaturas de Aljustrel se encontraban pastoreando sus rebanฬƒos en el campo llamado Cova da Irรญa.

Como de costumbre, despuรฉs del mediodรญa, las tres criaturas tomaron su comida y rezaron. En seguida, comenzaron por entretenimiento a hacer un pequenฬƒo muro de piedras sueltas a la vuelta de un arbusto llamado moita que la gente acostumbraba a utilizar para hacer escobas, y, por eso, queriฬan resguardarlo para que los animales no lo royesen. Eso porque, cuando encontraban tales arbustos en buenas condiciones, gustaban de dejarlos crecer para hacer de ellos despueฬs escobas, que entregaban a la madre, cuando regresaban por la noche a sus casas.

Entonces, para las criaturas era una fiesta ver a los padres contentos con sus presentes y sus caricias, por lo que cada uno se esmeraba en buscar todo aquello con que, maฬs y mejor, les podiฬa dar gusto y alegriฬa. Pobres siฬ, ยกpero felices! Porque aquello que da la felicidad no es la riqueza ni los entretenimientos, tantas veces peligrosos, sino el amor. En verdad, amar y sacrificarse por amor es lo que da a las casas la felicidad, la alegriฬa, la paz y el bienestar.

Como estaba contando, las humildes criaturas se entreteniฬan, despreocupadas, jugando, cuando de repente fueron sor- prendidas por el reflejo de una luz, que ellas supusieron que era un relaฬmpago. El dรญa estaba sereno, el sol brillaba claro

como en el tiempo mejor de la primavera, pero las criaturas eran tan pequenฬƒas que ni sabiฬan examinar el aspecto de la atmoฬsfera. Habituadas a ver relaฬmpagos apenas cuando habiฬa tormenta, no pensaron en nada maฬs que en recoger apresuradamente el rebanฬƒo para regresar a casa, antes de que se desencadenase alguna tormenta.

A los pocos pasos por la bajada de la ladera, vieron el reflejo de la misma luz, que juzgaron que era un segundo relaฬmpago, lo que les hizo apresurar el paso todaviฬa maฬs y reunir las ovejas con mayor diligencia. Unos pasos maฬs y, aproximadamente a media ladera, se detuvieron, sorprendidas, al ver sobre una pequenฬƒa carrasca la hermosa Senฬƒora de Luz. No teniฬan miedo porque lo sobrenatural no transmite miedo; causa apenas una agradable sorpresa de fascinante atractivo.

La agradable Senฬƒora abrioฬ los labios y como para iniciar el diaฬlogo, dirigioฬ a las criaturas las siguientes palabras: โ€œNo tengaฬis miedo, yo no os hareฬ malโ€.

Pienso que estas palabras de Nuestra Senฬƒora, โ€œNo tengaฬis miedoโ€, no se referiฬan al miedo que pudieฬsemos tener de ella, porque bien sabiฬa ella que no nos transmitiฬa miedo. Debiฬan por eso referirse al miedo con que veniฬamos huyendo apresuradamente de la supuesta tormenta, que juzgaฬbamos que se desencadenariฬa inminentemente.

Tambieฬn se dice que Francisco recogioฬ algunas piedras para tirar a la aparicioฬn. Creo que no puede haber sido verdad, debe haber ahiฬ alguna confusioฬn o malentendido con las piedras que los pastores acostumbran a tirar en tomo de los rebanฬƒos, cuando queriฬan obligar a los animales a juntarse y a caminar maฬs de prisa.

Quebrado el silencio y animada por la confianza que la dulce Senฬƒora inspiraba pregunteฬ: โ€œยฟDe doฬnde es Vuestra Merced?โ€ โ€œSoy del Cieloโ€, respondioฬ ella. โ€œY ยฟqueฬ es para lo que me quiere Vuestra Merced?โ€, pregunteฬ. Respondioฬ: โ€œVine para pediros que vengaฬis aquiฬ seis meses seguidos, en el dรญa 13, a esta misma hora, despueฬs os direฬ quieฬn soy y lo que quiero. Despueฬs, volvereฬ todaviฬa aquiฬ una seฬptima vez.โ€ Mientras oiฬa esta respuesta, el pensamiento de que estaba hablando con una persona venida del Cielo, me animoฬ a preguntarle si tambieฬn a miฬ me seriฬa concedida la dicha de ir al Cielo, a lo que la Senฬƒora respondioฬ: โ€œSiฬ, vas.โ€ โ€œยฟY Jacinta?โ€, pregunteฬ. โ€œTambieฬnโ€, respondioฬ. โ€œยฟY Francisco?โ€, insistiฬ. โ€œTambieฬn, pero tiene que rezar muchos rosarios.โ€

Pienso que esta recomendacioฬn hecha a Francisco es para todos nosotros. No es que, para irnos al Cielo, sea condicioฬn indispensable rezar muchos rosarios, pro- piamente dichos; pero siฬ hacer oracioฬn; naturalmente, para aquellas pobres criaturas, el rezar diariamente el rosario era la foฬrmula de oracioฬn maฬs accesible, tal como lo es auฬn hoy para la mayor parte de las personas, y no hay duda de que difiฬcilmente alguien se salvaraฬ sin hacer oracioฬn.

Sabemos bien cuaฬn deฬbilessomos, resbalamos y caemos. Sin el auxilio de la gracia, no conseguiremos levantarnos ni vencer las tentaciones. Ahora, esta fuerza que necesitamos y que nos viene con la gracia soฬlo la conseguiremos en el encuentro de nuestra alma con Dios por medio de la oracioฬn. Fue lo que Jesucristo dijo y recomendoฬ a sus apoฬstoles poco antes de entregarse a la muerte por nosotros: โ€œVelad y orad para no caer en tentacioฬn: pues el espiฬritu estaฬ pronto, pero la carne es deฬbilโ€ (Mt 26, 41). Y nos dio ejemplo, preparaฬndose con la oracioฬn de Getsemaniฬ para el sacrificio y para la muerte. Ademaฬs de eso, entre las otras cosas del padre nuestro nos ensenฬƒoฬ a pedir: โ€œNo nos dejes caer en tentacioฬn y liฬbranos del malโ€ (Mt 6,13).
Volviendo a la aparicioฬn de Nuestra

Senฬƒora... Me acordeฬ en seguida de preguntarle por una chica conocida miฬa que habiฬa fallecido haciฬa poco tiempo. La respuesta dada por Nuestra Senฬƒora nos certifica la verdad de la existencia del Purgatorio, y es al mismo tiempo una prueba de la necesidad que tenemos de rezar.

 

 

Cuenta el texto sagrado que san Pedro, aproximaฬndose a Jesuฬs, le preguntoฬ: โ€œยซSenฬƒor, ยฟcuaฬntas veces he de perdonar a mi hermano, cuando peque contra miฬ? ยฟHasta siete veces?ยป El Senฬƒor le respondioฬ: ยซNo te digo siete veces, sino setenta veces sieteยปโ€ Y continuฬa: โ€œPor eso el Reino de los Cielos viene a ser semejante a un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos. Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debiฬa diez mil talentos. Como no podiฬa pagar, el senฬƒor mandoฬ que fuese vendido eฬl con su mujer y sus hijos y todo lo que teniฬa, y asiฬ pagase. Entonces, el servidor, echaฬndose a sus pies, le suplicaba: ยซTen paciencia conmigo y te pagareฬ todoยป. El senฬƒor, compadecido de aquel siervo, le mandoฬ soltar y le perdonoฬ la deuda.

โ€œAl salir aquel siervo, encontroฬ a uno de sus companฬƒeros que le debiฬa cien denarios y, agarraฬndole, lo ahogaba y le deciฬa: ยซPaฬgame lo que me debesยป. Su companฬƒero, echaฬndose a sus pies, le suplicaba: ยซTen paciencia conmigo y te pagareฬยป. Pero no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la caฬrcel, hasta que pagase la deuda.

โ€Al ver sus companฬƒeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su senฬƒor lo que habiฬa pasado. Entonces su senฬƒor lo mandoฬ llamar y le dijo: ยซSiervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado. ยฟNo debiฬas tuฬ tambieฬn tener compasioฬn de tu companฬƒero, como yo la he tenido de ti?ยป Y su senฬƒor, irritado, lo entregoฬ a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda. Del mismo modo haraฬ con vosotros mi Padre Celestial, si cada uno no perdona de corazoฬn a su hermanoโ€ (Mt 18,21-35).

Este siervo, que por el deฬbito acumulado corriฬa el riesgo de ser condenado, se lanzoฬ a los pies de su senฬƒor, suplicando piedad y un tiempo de espera para poder saldar sus deudas: โ€œ[...] Ten paciencia conmigo y pagareฬ todo.โ€ Ahora, en esta posibilidad de tener un plazo para satisfacer lo que falta por pagar, podemos ver una imagen de lo que pasa con el Purgatorio: eฬste es un tiempo de espera para purificarnos de las faltas leves no confesadas y para satisfacer la reparacioฬn que auฬn debamos por nuestros pecados, porque en tanto viviฬamos en este mundo no hicimos bastante penitencia por los mismos.

Al principio, el siervo de la paraฬbola suplicoฬ y obtuvo el perdoฬn absoluto de todo, pero despuรฉs volvioฬ a pecar siendo cruel con su companฬƒero, acabando aqueฬl por tener que hacer penitencia y pagar todo lo que debiฬa a su senฬƒor. Asiฬ nos aconteceraฬ a nosotros โ€“concluiฬa Jesucristoโ€“. Lo mismo nos sucederaฬ si, ademaฬs del perdoฬn que pedimos y obtuvimos en el sacramento de la penitencia por nuestros pecados, no hubieฬramos hecho una digna reparacioฬn por los mismos, en la cual siempre estaฬ incluida la obligacioฬn de ser misericordiososcon el proฬjimo, como Dios lo fue con nosotros.

Tambieฬn asiฬ nos ensenฬƒoฬ Jesuฬs a rezar:

โ€œPadre nuestro [...]. Perdoฬnanos nuestras deudas como tambieฬn nosotros perdonamos a los que nos ofendenโ€ (Mt6,12). Aquiฬ estaฬ claro que para obtener el perdoฬn de nuestros pecados hemos de pedirlo a Dios, y que la medida al recibir el perdoฬn seraฬ la misma que hubieฬramos usado con el proฬjimo, perdonaฬndole las ofensas que nos hubiere hecho.

La creencia en esta posibilidad de expiacioฬn por el mismo pecado despuรฉs de la muerte subyace tambieฬn en una narracioฬn del segundo Libro de los Macabeos: โ€œLos soldados de Esdras hallaฬbanse fatigados de la larga lucha; pero Judas invocoฬ al Senฬƒor para que se mostrase su auxiliar y caudillo en la batalla. Entonoฬ en lengua patria un canto de guerra, y cayendo de improviso sobre los de Gorgias, los puso en derrota. Retrajo Judas su ejeฬrcito y lo condujo a Odolam. Llegado el dรญa seฬptimo, purificado seguฬn la costumbre, celebraron alliฬ el saฬbado.

โ€Al dรญa siguiente, como era necesario, vinieron los de Judas para recoger los cadaฬveres de los caiฬdos, y con sus parientes depositarlos en los sepulcros de familia. Entonces, bajo las tuฬnicas de los caiฬdos, encontraron objetos consagrados a los iฬdolos de Jamnia, de los prohibidos por la Ley a los judiฬos; siendo a todos manifiesto que por aquello habiฬan caiฬdo. Todos bendijeron al Senฬƒor, justo juez, que descubre las cosas ocultas.

Volvieron a la oracioฬn, rogando que el peca- do cometido les fuese totalmente perdonado; y el noble Judas exhortoฬ a la tropa a conservarse limpios de pecado, teniendo a la vista el suceso de los que habiฬan caiฬdo, y mandoฬ hacer una colecta en las filas, recogiendo hasta dos mil dracmas, que envioฬ a Jerusaleฬn para ofrecer sacrificios por el pecado; obra digna y noble inspirada en la esperanza de la resurreccioฬn; pues si no hubiera esperado que los muertos resucitariฬan, superfluo y vano era orar por ellos. Mas creiฬa que a los muertos piadosamente les estaฬ reservada una magniฬfica recompensa. Obra santa y piadosa es orar por los muertos. Por eso hizo que fuesen expiados los muertos; para que fuesen absueltos de los pecadosโ€ (2 Mac 12, 36-46).

Este pasaje de la Sagrada Escritura nos da a comprender mejor esta verdad de nuestra fe que es el Purgatorio, como un lugar de expiacioฬn donde las almas de los que mueren en gracia se purifican de las manchas del pecado, antes de ser admitidas en la posesioฬn de la bienaventuranza eterna junto a Dios.

 

 

Por eso, Nuestra Senฬƒora, respondiendo a la pregunta que le dirigiฬ sobre esa chica, Amelia, dijo: โ€œEstaฬ en el Purgatorio hasta el fin del mundo.โ€ Tal vez nos parezca mucho, pero la misericordia de Dios es siempre grande. Por nuestros pecados, ยกcuaฬnto le hemos ofendido gravemente y con eso merecido el Infierno! A pesar de eso Eฬl nos perdona y concede tiempo para pagar por ellos y, mediante una reparacioฬn y purificacioฬn, ser salvos. Maฬs auฬn, acepta las oraciones y sacrificios que otros le ofrecen por aquellos que se encuentren en ese lugar de expiacioฬn.

A continuacioฬn, Nuestra Senฬƒora dirigioฬ a las humildes criaturas esta pregunta: โ€œยฟQuereฬis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Eฬl quisiera enviaros en acto de reparacioฬn por los pecados con que Eฬl es ofendido y de suฬplica por la conversioฬn de los pecadores?โ€ A lo que respondiฬ en nombre de los tres: โ€œSiฬ, ยกqueremos!โ€

En aquel momento, esta respuesta fue dada de modo espontaฬneo e inconsciente, porque ni de lejos suponiฬa lo que ello veniฬa a representar o su pleno alcance. Pero nunca me arrepentiฬ de ello, antes lo renuevo, cada dรญa, pidiendo a Dios la gracia y la fuerza precisa para cumplirla con fidelidad, hasta el fin.

Esta pregunta de Nuestra Senฬƒora me hace recordar aquella que Jesucristo hizo a los dos hijos del Zebedeo, cuando eฬstos le pidieron los dos primeros lugares en el Reino del Cielo y El respondioฬ: โ€œNo sabeฬis lo que pediฬs. ยฟPodeฬis beber el caฬliz que Yo he de beber? Le dijeron: ยซpodemosยปโ€ (Mt 20,22).

Para salvarnos, todos hemos de beber el caฬliz del sacrificio, de la renuncia a los propios gustos aun cuando sean liฬcitos, a las propias inclinaciones cuando ellas nos arrastran por el camino del mal, a las propias comodidades si son exageradas, y, al contrario, hemos de abrazar los sacrificios que la vida trae consigo, tanto de orden material y fiฬsico como moral, social y espiritual.

Ahora, este sacrificio cae sobre todos, lo mismo sobre aquellos que no tienen la felicidad de poseer el don de la fe. Tambieฬn ellos encontraraฬn en su camino el sacrificio, porque toda la humanidad estaฬ marcada con la senฬƒal de la cruz redentora de Cristo, aunque no la conozca o no quiera aprovecharse de ella. Todos hemos de llevar la parte de la cruz de Cristo que nos toca en la obra de la redencioฬn, porque la cruz pesa por causa del pecado o, mejor, el peca- do trae consigo el peso de la cruz.

En verdad, fue para borrar de nos- otros las manchas del pecado por lo que Jesuฬs tomoฬ sobre siฬ el peso de la cruz. Pero, para que este acto de Cristo nos aproveche, es preciso que cada uno de nosotros lleve, con fe y amor, su propia cruz detraฬs de la de Cristo, en unioฬn con Cristo; en otras palabras, es preciso el sacrificio, aceptado y ofrecido a Dios con Cristo por los propios pecados y por los pecados de nuestros hermanos. Es en este sentido en el que el mensaje nos pregunta a todos, porque eฬl es para todos: โ€œยฟQuereฬis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Eฬl quisiera enviaros en acto de reparacioฬn por los pecados con que Eฬl es ofendido y de suฬplica por la conversioฬn de los pecadores?โ€

Pero, para una naturaleza fraฬgil y decaiฬda por el pecado como la nuestra, el soportar constante, generosa y meritoriamente el sacrificio no es posible sin un auxilio especial de la gracia de Dios que nos sustente y consuele. Por eso, Nuestra Senฬƒora respondioฬ al siฬ pobre y humilde de las criaturas con la promesa del auxilio de la gracia: โ€œId, pues; teneฬis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios seraฬ vuestra fortaleza.โ€

ยกOh!, estas palabras de Nuestra Senฬƒora son para nosotros ยกun faro de luz! En efecto, conocemos nuestra propia flaqueza y sabemos que, por nosotros mismos, no somos capaces de producir frutos de Vida Eterna, sino soฬlo unidos a Cristo, como Eฬl nos dice en el Evangelio: โ€œEl que permanece en miฬ y Yo en eฬl, ese da mucho fruto, porque sin miฬ no podeฬis hacer nadaโ€ (Jn 15,5).

Es por eso que la Madre de Dios nos promete el consuelo de la gracia de Dios. Consuelo, en el sentido de gracia que nos viene a consolar, animar, ayudar y amparar. Y en esta certeza florece la inspiracioฬn de la confianza que hemos de tener en Dios.

El soportar el sacrificio que nos corresponde en nuestro diฬa a diฬa se vuelve un martirio lento que nos purifica y eleva hacia lo sobrenatural, para el encuentro de nuestra alma con Dios, en esa atmoฬsfera de la presencia de la Santiฬsima Trinidad en nosotros. Se encuentra aquiฬ ยกuna riqueza espiritual incomparable! La persona que comprende esto vive sumergida en la luz: en esa luz que no es la del sol ni la de las estrellas, pero siฬ el manantial donde la otra luz dimana y recibe el ser. Es una luz viva, que ve y penetra al mismo tiempo que ilumina y hace ver lo que quiere mostrar. Es la luz viva de Dios.

Por eso, las pobres criaturas, al verse inundadas por esa luz y, sin entender bien lo que deciฬan, son llevadas a repetir: โ€œยกOh Santiฬsima Trinidad, yo os adoro! ยกDios miฬo, Dios miฬo, os amo en el Santiฬsimo Sacramento!โ€ Era la mocioฬn de lo sobrenatural a realizar con ella lo que ellas, por siฬ mismas, eran incapaces de hacer. Las llevaba a creer en la presencia real de Dios en la Eucaristiฬa. Es el don de la fe que Dios concede a nuestra alma con el sacramento del bautismo.

Y Nuestra Senฬƒora termina su mensaje, de ese diฬa 13 de mayo de 1917, diciendo: โ€œRezad el rosario todos los diฬas, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerraโ€.

ยฟCuaฬl habraฬ sido el motivo por el que Nuestra Senฬƒora nos mandoฬ rezar el rosario todos los diฬas y sin embargo no nos mandoฬ ir todos los diฬas a la Santa Misa?

Se trata de una pregunta que me ha sido hecha muchas veces, y a la cual gusto de dar respuesta ahora. Certeza absoluta del porqueฬ no la tengo, porque Nuestra Senฬƒora no lo explicoฬ y a miฬ tampoco se me ocurrioฬ preguntarle. Digo, por eso, simplemente lo que me parece y me es dado comprender a este respecto. En verdad, la interpretacioฬn del sentido del mensaje la dejo enteramente libre a la Santa Iglesia, porque es a ella a la que pertenece y compete; por eso, humildemente y de buena voluntad me someto a todo lo que ella dijere y quisiere corregir, enmendar o declarar.

Respecto a la pregunta arriba hecha, pienso que Dios es Padre. Y como Padre se acomoda a las necesidades y posibilidades de sus hijos. Ahora, si Dios, por medio de Nuestra Senฬƒora, nos hubiese pedido ir todos los diฬas a participar y comulgar en la Santa Misa, ciertamente habriฬa muchos que diriฬan, con justo motivo, que no les era posible. Unos, a causa de la distancia que los separaba de la iglesia maฬs proฬxima en donde se celebra la Eucaristiฬa; otros, porque no lo permiten sus ocupaciones, o sus deberes de estado, o empleo, o su estado de salud, etc. Al contrario, el rezo del rosario es accesible a todos, pobres y ricos, sabios e ignorantes, grandes o pequenฬƒos.

Todas las personas de buena voluntad pueden y deben, diariamente, rezar su rosario. Y ยฟpara queฬ? Para ponernos en contacto con Dios, agradecer sus beneficios y pedirle las gracias de que tenemos necesidad. Es la oracioฬn que nos lleva al encuentro familiar con Dios. Como el hijo que va a estar con su padre para agradecerle los beneficios recibidos, tratar con eฬl sus asuntos particulares, recibir su orientacioฬn, su ayuda, su apoyo y su bendicioฬn.

Dado que todos tenemos necesidad de rezar, Dios nos pide diariamente una oracioฬn que estaฬ a nuestro alcance, la oracioฬn del rosario, que tanto se puede hacer en comuฬn como en particular, tanto en la iglesia delante del Santiฬsimo como en casa en familia o a solas, tanto por el camino yendo de viaje como en un tranquilo paseo por los campos. La madre de familia puede rezar mientras mece la cuna del hijo pequenฬƒo o trata del arreglo de la casa. Nuestro diฬa tiene veinticuatro horas... ยกno seraฬ mucho reservarse un cuarto de hora para la vida espiritual, para nuestro trato iฬntimo y familiar con Dios!

Por otro lado, yo creo que, despueฬs de la oracioฬn lituฬrgica del santo sacrificio de la Misa, la oracioฬn del santo rosario, por el origen y sublimidad de las oraciones que lo componen y por los misterios de la redencioฬn, que recordamos y meditamos en cada decena, es la oracioฬn maฬs agradable que podemos ofrecer a Dios y de mayor provecho para nuestras almas. Si asiฬ no fuese, Nuestra Senฬƒora no lo habriฬa recomendado con tanta insistencia.

Al decir rosario, no quiero significar que necesite que contemos las veces que le dirigimos nuestras suฬplicas, alabanzas o agradecimientos. Ciertamente Dios no precisa que los contemos. ยกEn Eฬl todo estaฬ presente! Pero nosotros precisamos contarlo, para tener la conciencia viva y cierta de nuestros actos y saber con claridad si hemos o no cumplido lo que nos propusimos ofrecer a Dios cada diฬa para preservar y aumentar nuestro trato de directa convivencia con Dios y, por ese medio, conservar y aumentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.

Auฬn direฬ que incluso aquellas personas que tienen posibilidad de tomar parte diariamente en la Santa Misa, no deben por eso descuidarse de rezar diariamente su rosario. Bien entendido que el tiempo apropiado para el rezo del rosario, no es aquel en que se toma parte en la Santa Misa. Para esas personas, el rezo del rosario puede considerarse una preparacioฬn para participar mejor en la Eucaristiฬa o tambieฬn como una accioฬn de gracias a lo largo del diฬa.

No seฬ bien, por el poco conocimiento que tengo de trato directo con las personas en general, pero veo que es muy limitado el nuฬmero de almas verdaderamente contemplativas que mantienen y conservan un trato de iฬntima familiaridad con Dios, que las prepare dignamente para la recepcioฬn de Cristo, en la Eucaristiฬa. Asiฬ, tambieฬn para eฬstas, se hace necesaria la oracioฬn oral, meditada lo maฬs posible, ponderada y reflexiva, como debe ser el rosario.

Hay muchas y bellas oraciones que bien pueden servir de preparacioฬn para recibir a Cristo en la Eucaristiฬa y para mantener nuestro trato familiar de iฬntima unioฬn con Dios. Pero no me parece que encontremos alguna maฬs que se pueda indicar y que mejor sirvaa todos en general, como la oracioฬn del rosario. Por ejemplo, la oracioฬn de la liturgia de las horas es maravillosa, pero no creo que pueda ser accesible a todos ni que alguno de los salmos recitados pueda ser bien comprendido por todos en general. Pues requiere una cierta instruccioฬn y preparacioฬn que a muchos no se puede pedir.

Tal vez por todos estos motivos y otros que nosotros no conocemos, Dios, que es Padre y comprende mejor que nosotros las necesidades de sus hijos, quiso pedir el rezo diario del rosario condescendiendo hasta el nivel simple y comuฬn de todos nosotros para facilitarel camino de acceso a Eฬl.

En fin, teniendo presente lo que nos tiene dicho sobre la oracioฬn del rosario, el magisterio de la Iglesia a lo largo de los anฬƒos alguna cosa os recordareฬ maฬs adelante, y lo que Dios, por medio de su mensaje, tanto nos recomienda, podemos pensar que aqueฬlla es la foฬrmula de oracioฬn, oral que a todos, en general, maฬs nos conviene, y de la cual debemos tener sumo aprecio y en la cual debemos poner el mejor empenฬƒo para no dejarla nunca. Porque, mejor que nadie, saben Dios y Nuestra Senฬƒora aquello que maฬs nos conviene y de lo que tenemos maฬs necesidad. Y seraฬ un medio poderoso para ayudaos a conservar la fe, la esperanza y la caridad.

Igual para las personas que no saben o no capaces de recoger el espiฬritu para meditar, el simple acto de tomar las cuentas en la mano para rezar es ya un acordarse de Dios, y mencionar en cada decena un misterio de la vida de Cristo es ya recordarlos, y este recuerdo dejaraฬ abiertas nuestras almas para tener la luz de la fe que sustenta la mecha que auฬn humea, no permitiendo asiฬ que se extinga del todo. Por el contrario, los que abandonan la oracioฬn del rosario y no toman diariamente parte en el santo sacrificio de la Misa, nada tienen que los sustente, acabando por perderse en el materialismo de la vida terrena.

Asiฬ, el rosario es la oracioฬn que Dios, por medio de su Iglesia y de Nuestra Senฬƒora, nos tiene recomendada con mayor insistencia a todos en general, como camino y puerta de salvacioฬn: โ€œRezad el rosario todos los diฬasโ€ (Nuestra Senฬƒora, 13 de mayo de 1917).

ยกAve Marรญa!

(del libro: LLAMADAS DEL MENSAJE DE FรTIMA escrito por Sor Lucรญa)

 


 

TEMAS RELACIONDOS:

ยท LLAMADA A LA INTIMIDAD CON LA SATรSIMA TRINIDAD (โ†’)

ยท LLAMADA A LA DEVOCIร“N AL INMACULADO CORAZร“N DE MARรA (โ†’)