10 ENERO – Nuestra Señora de los Guías de Constantinopla, Protectora de Nápoles, Italia

Publicado por Equipo Fatimazo Por la Paz en

Alrededor de 1528, en medio de la peste, La Virgen de Constantinopla apareció a una anciana pidiéndole que se edificara un templo allí donde había estado su imagen pintada en un muro de una iglesia sepultada, y se le prometió, por la Madre de Dios, el fin de la peste como sucedió en efecto. Ella dijo a la viejecita: “Alégrate hoy hija, porque se ha aplacado la ira de Mi Divino Hijo. Lleva esta buena nueva a todos los ciudadanos afligidos. Dirás de parte mía que, en honor a la Gracia que vino acá a la Tierra, encontrarán una pintura mía oculta debajo de las ruinas de una antigua capilla. Aquí deseo que, en honor de mi Hijo Jesús y a mi Nombre, sea edificada una Iglesia”. La mujer fue creída porque la ciudad estaba en el extremo de sus fuerzas por la peste. Excavaron y encontraron los restos de una antigua Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la imagen mariana. La iglesia fue reedificada. La célebre imagen original fue considerada durante parte del imperio romano como la protectora de la ciudad y de todo el imperio. Los emperadores la portaban a la cabeza de su corte como indicador y guía de la vía. Los soldados llegaban a este monasterio a rezar a la Iglesia de la Guía, denominada así a causa de la posición del brazo de María que indica al Hijo como la Vía: “Camino, Verdad y Vida.” La veneración a la Madonna fue muy importante por su contexto histórico y social caracterizado por la guerra y la peste. Los napolitanos organizaban procesiones de penitencia y rezos. 
La imagen Mariana es representada sobre una nube llevando sobre la diestra al Niño Jesús, que lo tiene sobre su pecho. Usa una blusa roja y un manto azul que envuelve toda la cabeza de cabellos rubios. Detrás, en lo alto, dos ángeles tienen sostenida una cortina verde que da fondo a la Virgen y a dos personajes: San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Dos ángeles que llevan la nube que tiran agua para calmar y aplacar el incendio de Constantinopla.

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