12 MAYO – San Epifanio de Salamina

 

San Epifanio de Salamina
12 de mayo

Naciรณ en Besanduk en Judea, despuรฉs del aรฑo 310 d. C.; muriรณ en el 403.

Obispo, que sobresaliรณ por su vasta erudiciรณn y conocimiento de las ciencias sagradas, y fue admirable tambiรฉn por su santidad de vida, por su celosa defensa de la fe catรณlica, por su generosidad para con los pobres y por su poder taumatรบrgico.

En Palestina y en los paรญses circundantes se llegรณ a considerar a san Epifanio como un orรกculo y se decรญa que cuantos le visitaban salรญan espiritualmente consolados. La caridad del santo con los pobres era ilimitada, y numerosas personas le constituyeron administrador de sus limosnas.

Epifanio es una de las principales autoridades del siglo IV para la devociรณn a la Virgen Marรญa.

San Epifanio, nos ha dejado un esplรฉndido retrato de la Virgen Marรญa que recogiรณ de la tradiciรณn:

โ€œNo era alta, pero sรญ de una estatura poco mรกs mediana; su tez algo bronceada por el sol de su tierra,... como la de Sulamita. Tenรญa el rico matiz de las doradas espigas; su cabello era rubio; sus ojos, vivos, con pupilas de color un poco aceitunado, cejas perfectamente arqueadas y negras; nariz aguileรฑa, de forma acabada; labios rosados; el corte de la cara; un รณvalo hermoso; sus manos y dedos eran largos.

Era la mรกs consumada expresiรณn de la divina gracia en consorcio con la belleza humana; todos los Santos Padres confiesan unรกnimes esta tan admirable hermosura de la Virgen. Pero el encanto de la belleza de la Virgen no era debido al cรบmulo de perfecciones naturales: emanaba de otra fuente superior.

Esto lo comprendiรณ bien San Ambrosio, cuando dijo que tan atractivo exterior no constituรญa sino una gracia, a travรฉs de la cual se transparentaban todas las virtudes de su interior; y que su alma โ€“ la mรกs noble, la mรกs pura que jamรกs existiรณ, despuรฉs de la de Jesucristo- se revelaba enteramente en su mirada.

La hermosura natural de Marรญa era solo un lejano reflejo de sus bellezas espirituales e imperecederas.

Entre todas las mujeres era la mรกs bella, porque era la mรกs casta y la mรกs santa.

En todos los modales de la Virgen reinaba la mรกs encantadora modestia; era buena, afable, compasiva, y nunca mostraba enfado alguno contra los afligidos, al oรญr sus largas quejas.

Hablaba poco, siempre al caso, y nunca mancillรณ sus labios con la mentira. Su voz era dulce y penetrante; y sus palabras tenรญan un no sรฉ quรฉ de bondad y consuelo, que infundรญan paz en las almas.

Siempre la primera en velar, la mรกs exacta en el cumplimiento de la ley divina, la mรกs humilde; en fin, la mรกs perfecta en todas las virtudes.

Ni una sola vez se la vio airada; nunca ofendiรณ, ni causรณ pena, ni reprochรณ a nadie. Era enemiga de toda ostentaciรณn, sencilla en su vestir, sencilla en sus modales.

Ni por asomo le vino el deseo de exhibir su hermosura ni su antiguo y noble abolengo, ni los tesoros que enriquecรญan su mente y su corazรณn.

Su misma presencia parecรญa santificar a cuantos la rodeaban, y su sola vista bastaba para desterrar todo pensamiento terreno.

Su cortesรญa no era simple fรณrmula compuesta de palabras vanas, era expresiรณn de la universal benevolencia que brotaba de su alma. En fin, todo en Ella reflejaba a la Madre de Misericordia".

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