128. 🔺 La misión de sufrir
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Nuestra Santísima Madre les hizo a los videntes una pregunta muy importante. Incluso podríamos decir que esta pregunta es la médula de su primera aparición.
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- “¿Están ustedes dispuestos a ofrecerse a sí mismos a Dios y a soportar todos los sufrimientos que Él quiere mandarles, como un acto de reparación por los pecados con que se le ofende a Él, y de súplica por la conversión de los pecadores?”
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Cuando Dios llama a una persona a una misión en su plan de salvación, nunca la obliga a aceptarla. Siempre pide su consentimiento libre, amoroso y generoso. Cuando el arcángel Gabriel le presentó el mensaje de Dios a nuestra Señora en la Anunciación, la invitó a aceptar libremente la voluntad de Dios. La amorosa respuesta de nuestra Señora, “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38 BJL), hizo que se realizara el acontecimiento más grandioso en la historia de la humanidad; es el momento en que María dio su consentimiento libre y amoroso cuando la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre.
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De un modo similar, nuestra Señora deseaba que los niños pastores dieran su consentimiento libre y amoroso al plan de Dios en sus propias vidas. Con gran entusiasmo, los niños contestaron: “Sí, estamos dispuestos”.
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En su alegre consentimiento podemos ver cómo los niños habían aprendido a ofrecer oraciones, a hacer sacrificios y a soportar con paciencia los sufrimientos que Dios les enviara, a causa de la enseñanza que habían recibido de parte del Ángel de Portugal. Los niños habían sido bien preparados para lo que nuestra Señora les estaba pidiendo.
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Después de que los niños pusieron sus vidas a disposición del plan de Dios, nuestra Señora les dijo que vendrían sufrimientos:
—Entonces van a tener que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será su consuelo.
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Fuente: Libro Fatima para Hoy

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