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Jacinta Marto - 2

Lucía solía decir que, aunque Jacinta era la más joven de los videntes, parecía que ella era, de los tres, la que había captado más profundamente el mensaje de nuestra Señora, en especial el sentido del sufrimiento y el sacrificio.

La conmovió de modo particular la visión del infierno que los tres tuvieron durante la aparición de nuestra Señora el 13 de julio.

Por consiguiente, ella hizo muchas penitencias y aceptó sus sufrimientos con paciencia, ofreciéndolos por la salvación de las almas.

Ella no quería que nunca nadie se fuera al infierno, sino que todos se fueran al cielo.

Podemos resumir el celo ardiente que había en el corazón de la pequeña Jacinta citando sus propias palabras:

¡Amo tanto al Corazón Inmaculado de María! ¡Es el corazón de nuestra querida Madre del Cielo!. . . ¡Si tan solo pudiera poner en el corazón de todos el fuego que arde dentro de mi propio corazón, y que me hace amar tantísimo a los Corazones de Jesús y María!

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