192. 📍La sangre de los mártires
#FatimaParaHoy pag 88
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🩸🙌🏼 El Tercer Secreto concluye con un énfasis en la sangre de los mártires del siglo XX
😇😇🙌🏼🩸🩸 Estas son las palabras de sor Lucía:
-“Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles, cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaba a Dios”.
🙌🏼❤️ Esta breve descripción que hace sor Lucía nos ayuda a entender los sufrimientos de los mártires como testigos de la fe.
⚪️ La Sagrada Escritura dice que la muerte del justo es preciosa a los ojos del Señor, y también lo es la sangre de ellos que se derrama por amor a él.
🩸💒 Existe también un dicho importante en la Iglesia, que se remonta hasta los primeros mártires cristianos durante las antiguas persecuciones romanas:
“La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia”.
🙌🏼💓💖 Allí donde hay hombres y mujeres que tienen un amor tan valiente y tan generoso que entregan su vida por el amor de Cristo y de su prójimo en testimonio de su fe, se derraman grandes gracias sobre la Iglesia entera
❤️💛 Se creía que los méritos del sufrimiento y la muerte de los primeros mártires habían obtenido las gracias que produjeron la conversión del Imperio Romano pagano, y posteriormente de las diversas tribus bárbaras que invadieron Europa.
⚪️🩸 Los niños vieron que las almas de los que iban peregrinando hacia Dios eran rociadas por la sangre de los mártires mezclada con la sangre de Cristo desde la Cruz que se elevaba sobre ellos, lo cual sugiere que los méritos de los mártires del siglo XX estaban suministrando fuerza a la Iglesia en su entrada al siglo XXI.
El cardenal Ratzinger, en su “Comentario teológico”, señala:
- Así como de la muerte de Cristo, de su costado abierto, ha nacido la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida futura de la Iglesia. La visión de la tercera parte del “secreto”, tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con un imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente, una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre. En las manos amorosas de Dios no han sido acogidos únicamente los que sufren como Lázaro, que encontró el gran consuelo y representa misteriosamente a Cristo que quiso ser para nosotros el pobre Lázaro; hay algo más, del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica.

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