San Atanasio de Alejandría

2 de mayo

Atanasio nació en el 295, probablemente de padres no cristianos de lengua griega, en Alejandría, Egipto.

Tuvo una formación clásica profunda. Se piensa que se convirtió al cristianismo en su primera juventud. Sus estudios de teología se fundamentan en la Biblia griega, y estudió los escritos de S. Ignacio de Antioquía, S. Ireneo y Orígenes.

El obispo de Alejandría, Alejandro hizo secretario suyo a Atanasio hacia el año 318, y lo llevó consigo al Concilio de Nicea en el 325.

Atanasio era entonces diácono, y en el Concilio fue el gran defensor de la fe ortodoxa sobre Cristo frente a los errores de Arrio, quien sostenía que Cristo no era Hijo de Dios sino una criatura más excelsa que realizaba el papel de intermediario entre Dios y los hombres.

Gracias a San Atanasio, el Concilio de Nicea declaró que Cristo es homooúsios con el Padre, es decir, de la misma sustancia, de la misma naturaleza divina, y por tanto Dios como el Padre.

San Atanasio defiende la realidad divina de Cristo. Él es el Logos eterno, por medio del cual se ha realizado la restauración del hombre, su redención. La incorruptibilidad que el hombre había perdido por el pecado ha sido recuperada a través de Cristo, que ha asumido un cuerpo humano, un cuerpo como el nuestro. Ha asumido este cuerpo verdadero de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.

San Atanasio tendrá que luchar también contra aquellos que niegan la realidad humana de Cristo, por lo que escribirá mucho sobre el misterio de la encarnación.

Defendió la concepción virginal de Cristo: “Si Él hubiese querido solamente aparecerse, habría podido asumir un cuerpo más excelente, pero en realidad tomó un cuerpo como el nuestro, aunque no a la manera usual y corriente, sino que el suyo es un cuerpo puro y en modo alguno contaminado de unión marital. Lo asumió de una virgen inviolada, pura y que no conoció varón”
“El cuerpo tenía una naturaleza común a todos; era realmente un cuerpo humano, si bien fue engendrado de la Virgen con un prodigio extraordinario”

San Atanasio aplica a María el título de aeiparthenos, siempre Virgen.

Probablemente, junto a S. Epifanio de Salamina, son los primeros autores que usan ese término aplicado a María, aunque la fe en la virginidad perpetua está presente en la Iglesia desde los comienzos.

De igual modo, S. Atanasio presenta a María como modelo de las vírgenes.

“El Señor viniendo a la tierra tomó carne de la Virgen… El Señor quiere instruirnos sobre este hecho: María permaneció virgen hasta el fin de su vida… María perseveró siempre en su virginidad, como virgen que había engendrado al Señor y que había de ser un ejemplo. Por tanto, la que desee permanecer virgen y ser esposa de Cristo puede contemplar la vida de María e imitarla, pues su programa de vida, cumplido con fidelidad, es adecuada norma de vida para las vírgenes. Por tanto, la vida de María, Madre de Dios, sea para todas las vírgenes como la imagen perfecta, según la cual cada una configure su propia vida de virginidad.”

En una de sus homilías, S. Atanasio, inspirándose en el Magnificat, canta las alabanzas de los personajes del Antiguo Testamento a la Theotokos: “Verdaderamente tu alma engrandece al Señor y tu espíritu exulta en Dios tu salvador; en el futuro te alabarán por toda la eternidad todas las generaciones (…) Te alaba Adán, llamándote madre de todos los vivientes. Te alaba Moisés al contemplarte como Arca de la Nueva Alianza, revestida de oro por todas partes. David te aclama bienaventurada, declarándote ciudad del gran Rey, ciudad del Dios de los ejércitos. También en el futuro te alabarán todas las generaciones humanas”.

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