31 JULIO – San Ignacio de Loyola

 

31 JULIO - San Ignacio de Loyola

San Ignacio naciรณ en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipรบzcoa, norte de Espaรฑa, en una familia muy distinguida.

Entrรณ a la carrera militar, pero a los 30 aรฑos, fue gravemente herido.

Mientras estaba en convalecencia su hermana le dio a leer "La vida de Cristo" e historias de santos, siendo que mientras se proponรญa seriamente convertirse, una noche se le apareciรณ Nuestra Seรฑora con su Hijo Santรญsimo.

Apenas terminรณ su convalecencia se fue en peregrinaciรณn al Santuario de la Virgen de Monserrat. Allรญ se propuso dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambiรณ sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagrรณ a la Virgen Santรญsima e hizo confesiรณn general de toda su vida.

La conversiรณn de Ignacio en Loyola quedรณ marcada desde el principio por la acciรณn de la Virgen quien, lo fue conduciendo hasta sus grandes experiencias mรญstico-trinitarias.

Igualmente, su experiencia mรญstica con Cristo en la Storta, a la
entrada de Roma estuvo precedida en Venecia por largas peticiones a
Nuestra Seรฑora de que "le quisiese poner con su Hijo".

La mariologรญa ignaciana la encontramos fundamentalmente en su libro de los Ejercicios Espirituales y en su Diario Espiritual.

El Diario Espiritual es un continuo testimonio del itinerario mariano seguido por Ignacio durante toda su vida.

La metodologรญa ignaciana se puede expresar en la consigna: A Jesรบs por Marรญa, y por Jesรบs, รบnico mediador entre Dios y los hombres, al Dios Trinitario.

De acuerdo a la mariologรญa ignaciana: Marรญa es una mediadora-misionera
privilegiada entre la humanidad y Cristo, รบnico mediador para todos los hombres, y consiguientemente tambiรฉn para Marรญa, con relaciรณn al Padre.

San Ignacio subraya constantemente la importancia de la experiencia mรญstica e interior mariana.

Como peregrino privilegia con sus visitas los santuarios marianos.

Los momentos mรกs cruciales de su vida procura encuadrarlos en festividades de la Virgen.

Atiende con especial cuidado las imรกgenes de Nuestra Seรฑora, como la que se encontraba en Navarrete o la de la Virgen de la Strada en Roma.

Su devociรณn interior se expresa mediante sencillas medallas que le han acompaรฑado durante largos aรฑos de su vida, con las que Dios le hizo muchos favores y mercedes, con el frecuente recitado de las oraciones como el Ave Marรญa, la Salve, el รngelus, el Rosario.

Ignacio conecta la privilegiada mediaciรณn-misionera de Marรญa, con el misterio de su maternidad, especรญficamente con el
acontecimiento de la Encarnaciรณn.

La profunda comuniรณn de Marรญa con Cristo se muestra en los Ejercicios en dos lugares privilegiados: en la visitaciรณn de la Virgen a Isabel y en el encuentro de la madre con su Hijo resucitado.

En la primera de estas contemplaciones aparece claramente Marรญa como la primera evangelizadora y misionera de la historia.

En la segunda se nos
muestra como la primera testigo de la resurrecciรณn, y consiguientemente
como la primera consolada por Cristo.

Nos encontramos, de esta manera, con la confirmaciรณn de la
vocaciรณn mediadora-misionera de Marรญa que, a partir de ella progresivamente se sigue comunicando a toda la Iglesia.

Esta mariologรญa se muestra en la prรกctica, en triples coloquios, que repetitivamente se proponen en los momentos mรกs cruciales de los Ejercicios.

Precede siempre un primer coloquio a Nuestra Seรฑora, para que me alcance alguna gracia determinada
de su Hijo y Seรฑor; sigue otro coloquio con el propio Hijo, para que me alcance lo mismo del Padre; por รบltimo, el coloquio se mantiene con el Padre, para que el mismo Seรฑor eterno me lo conceda.

El magisterio de Ignacio se apoyaba sobre su propia experiencia personal.

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