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馃敼 El mensaje del 脕ngel en la primera aparici贸n nos lleva a pedir a Dios el perd贸n para nuestros hermanos.

Todos tenemos necesidad de obtener el perd贸n de Dios.

Jesucristo, en la llamada 鈥渙raci贸n dominical鈥 nos ense帽贸 a pedir perd贸n as铆: 鈥測 perd贸nanos nuestras ofensas, como tambi茅n nosotros perdonamos a los que nos ofenden鈥.

馃敼 Y es as铆 como a trav茅s en la oraci贸n del perd贸n dicha por el 脕ngel a los ni帽os pastores videntes Dios nos ense帽a a pedir perd贸n por nuestra poca fe, que tantas veces es flaca; por nuestra esperanza, que tantas veces queda adormecida; por nuestra caridad, que tantas veces es fr铆a e insensible; y por nuestra adoraci贸n 隆que tantas veces es l谩nguida!

Ahora bien no podemos obtener de Dios el perd贸n, sin antes perdonar a nuestros hermanos; no es sano guardar resentimiento, mala voluntad, aversi贸n y, menos todav铆a, deseos de venganza por cualquier ofensa, por grande o peque帽a que sea, que hayamos recibido de nuestro pr贸jimo.

Nuestro perd贸n ha de ser generoso, completo y sacrificado; callar en nosotros mismos el grito de rebeli贸n, calmar nervios exaltados, golpear la ebullici贸n del amor propio ofendido, que, con raz贸n o tal vez sin ella, se siente magullado e irritado.

馃敼 Dios quiere el perd贸n juntamente con la reconciliaci贸n y s贸lo as铆 nuestra limosna, nuestra oraci贸n y nuestro sacrificio ser谩n agradables a Dios y por 脡l aceptados.

Nuestro perd贸n al pr贸jimo es condici贸n indispensable para conseguir el perd贸n de Dios.

Dios es misericordioso y est谩 siempre dispuesto a perdonarnos, desde que ve en nosotros el arrepentimiento y la enmienda de vida; dejando el camino del pecado para seguir el camino de la gracia.
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