55. 🔺 ¡Orad!

En nuestra vida cotidiana hay una guerra feroz, y debemos de estar orando unos por los otros para que la Palabra de Dios sea propagada:
“Finalmente, hermanos, orad por nosotros para que la Palabra del Señor siga propagándose y adquiriendo gloria, como entre vosotros,” (2 Tesalonicenses 3:1).

Si no estamos orando, no estamos reconociendo que por nosotros mismos no somos capaces de ser los esposos, padres, amigos, hermanos, o empleados que Dios nos llama a ser.

Roguemos a Dios que cada día meditemos en la Palabra y oremos para vivir vidas que le glorifiquen. Que dejemos de “cumplir” con orar como si fuera una opción o un pasatiempo para nosotros, y que seamos conscientes de nuestra profunda necesidad de acercarnos constantemente al Señor en rendición y adoración.

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