56.

🔺¡Orad mucho!

¿Cuántas veces hay que orar?

🔹Jesús responde: ¡Siempre!

📌Jesús nos ha dado Él mismo el ejemplo de la oración incesante.

📌De Él se dice en los evangelios que oraba de día, al caer de la tarde, por la mañana temprano y que pasaba a veces toda la noche en oración.

📌La oración de Jesús - igual que la nuestra - no era algo automático, que Él ponía en marcha cuando quería. Tenía que escoger bien el lugar: el desierto, la soledad de un monte. Tenía que elegir también el momento, las circunstancias que inspiraban y favorecían la oración.

🔹En su existencia tan llena de ocupaciones - como lo es la nuestra - le resultaba muchas veces difícil encontrar el tiempo necesario. Entonces tenía que levantarse muy de madrugada, o se retiraba al atardecer, o velaba durante la noche.

🔹Lo mismo que todos nosotros, Jesús no tuvo siempre la misma claridad de conciencia, ni la misma concentración de atención. Él fue vulnerable a las impresiones y sensible a las influencias. Tuvo necesidad de recogerse para pensar mejor lo que pensaba y para saber mejor lo que sabía.

Jesús necesitaba de la oración para calmarse, consultar en su interior con el Padre, para encontrar el sentido verdadero de su misión, su indulgencia para con los hombres, su fe en su fuerza de redención. Después volvía a los suyos renovado y sereno.

🔹Gracias a la oración, Cristo encontraba su verdadera naturaleza. Se acordaba de dónde venía y adónde iba. Volvía a sentirse HIJO y una vez unido así con su Padre, ya no tenía más que una sola oración:
¡Padre, que se haga tu voluntad!

🔹Era su mejor oración, la culminación de todas sus oraciones.

⚠Querido lector, si queremos saber el estado de nuestra vida cristiana, sólo necesitamos fijarnos en cómo rezamos. Esa en la gran enseñanza del Ángel de Portugal, que imitemos el gran ejemplo de Cristo; de María, la Virgen orante, y de los Santos, que nos animemos a una vida de oración más seria, más intensa, más profunda.

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