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🔺 Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios

📌En el drama del mundo del siglo XX, los pastorcitos videntes de Fátima; Jacinta, Francisco y Lucía jugarían un papel crucial.

🔹Las palabras del ángel: “De todo lo que puedan ofrezcan un sacrificio”, fue la regla de vida para estos pastorcitos.

Francisco se ofreció como víctima de reparación y consolación al Corazón Eucarístico de Jesús.

Jacinta movida por un profundo amor a los pecadores, a quienes había visto ir al infierno porque nadie oraba y se sacrificaba por ellos, se ofrece como víctima por ellos para poniendo su vida y su sacrificio como “Una tapa que impidiera que los pecadores entraran en el infierno”.
Jacinta vio a un Papa sufriente y se ofreció por él; ella ofreció su vida, aunque no lo conocía. Qué poder tiene el ofrecimiento de una niña para cambiar de tal forma la historia, que en 1981, el 13 de mayo, a las 17:17, Juan Pablo II, a quien un asesino profesional disparó con precisión para matar y a pocos pasos de distancia, dijera con certeza: “Una mano disparó y una mano materna guió la trayectoria de la bala”, permitiendo al “Papa agonizante” que se detuviera “a las puertas de la muerte”.

📌Por ello, el 13 de mayo de 2000, con gran emoción, Juan Pablo II exclamó en Fátima durante la homilía de la misa de beatificación de los dos pastorcitos: “¡Gracias, Jacinta, por salvarme la vida!”.

📌Juan Pablo II fue testigo de que el Inmaculado Corazón triunfó. “El corazón materno de María es más fuerte que el proyectil asesino”, y por eso quiso que la bala que un día traspasó su cuerpo fuese engarzada en la corona de la Virgen en Fátima en Cova de Iría.

⚠¡La historia puede cambiar si corazones generosos se disponen a cumplir los designios de misericordia de los Dos Corazones!

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