🔸El pueblo de Saint-Sulpice-le-Dunois es un pequeño pueblo situado cerca del centro de Francia. Ahí se encuentra el hogar de Nuestra Señora D’Iron, cerca de la ciudad más grande de Blois.

🔸En el año de 1631 había una joven pareja francesa que vivía en el pueblo en ese momento y se sentía singularmente bendecida. Disfrutaron de su juventud y gozaron de buena salud, tuvieron un empleo remunerado, eran dueños de una casa modesta y recientemente habían sido bendecidos con un bebé.

🔸Pierre un día se acercó a la cuna para mirar con cariño a su pequeño hijo. El niño debe haber estado inquieto, pensó, ya que había evidencia de que había luchado con las sábanas que se tiraban y enredaban extrañamente con el bebé. Pierre alcanzó y levantó a su hijo para sostenerlo en sus brazos, solo para descubrir que la pequeña figura estaba rígida y fría. Sorprendido, llamó a su esposa incrédula, ¡porque parecía que su bebé estaba muerto!

🔸Pierre pensó en Nuestra Santísima Madre, y Nuestra Señora D’Iron en la iglesia parroquial. Habían pasado muchas horas allí orando por su ayuda, y su ayuda nunca les había fallado. ¡Decidieron llevar a su bebé allí al instante!

🔸Juntos entraron a la iglesia, y pusieron al bebé a los pies de la estatua de Nuestra Señora D’Iron. Cuando comenzaron a orar por su intercesión, dedicaron su bebé a la Santísima Virgen María. En ese mismo instante, el niño que había sido sofocado luchando en su cuna, gritó y volvió a la vida. La noticia del milagro se extendió por todas partes, así como la fama de Nuestra Señora D’Iron.

Fuente:
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