DICIEMBRE MES DE LA INMACULADA – DIA 12

Publicado por Equipo Fatimazo Por la Paz el

HONRAR EL DOLOR DE MARIA EN LA HUIDA A EGIPTO

Era la mitad de una apacible noche. Josรฉ y Marรญa rendidos por la fatiga del trabajo, dormรญan el dulce sueรฑo de la inocencia y del deber cumplido. Repentinamente Josรฉ despierta sobresaltado y se levanta de prisa: era que un รกngel le acababa de dar la orden de emprender un viaje a Egipto para poner a salvo la vida del reciรฉn nacido, amenazada por la sana de Herodes.

Marรญa, sin desplegar sus labios para proferir una queja, corre a la cuna de su Hijo, que dormรญa tranquilamente el sueno de los รกngeles, fija sobre รฉl una mirada de angustia, lo envuelve cuidadosamente en sus paรฑales, lo carga amorosamente en sus brazos, lo cubre con un pobre manto y se aleja con paso presuroso de la tierra de sus antepasados para encaminarse al paรญs del destierro.

Un silencio sepulcral dominaba en las calles: todos reposaban en el sosiego de sus abrigados albergues y nadie transitaba a lo largo de los solitarios caminos que conducรญan a Jerusalรฉn. Entre tanto, una tierna doncella y un triste anciano marchaban en silencio, temerosos hasta del ruido de sus propios pasos, a la luz de los suaves rayos de la luna que brillaba en un cielo sin nubes.

โ€œร‰rase todavรญa en la estaciรณn del invierno, dice San Buenaventura; y al atravesar la Palestina, la santa familia debiรณ de escoger los caminos mรกs รกsperos y solitarios. ยฟDรณnde se habrรก alojado durante las noches? ยฟquรฉ lugar habrรก podido escoger durante el dรญa para reponerse un poco de las fatigas del viaje? ยฟdรณnde habrรก tomado la frugal comida que debรญa sostener sus fuerzas?โ€

Caminos solitarios, senderos quebrados y peรฑascosos, colinas empinadas, bosques espesos, arenales abrasados, desfiladeros peligrosos, sinuosidades en que los bandoleros espiaban al viajero, cavernas oscuras que servรญan de guarida a los malhechores: he ahรญ lo que debรญan atravesar los desvalidos peregrinos y tristes desterrados de Israel. Pero no sรณlo era la naturaleza con sus desiertos sin sombra, sin agua y sin ruido, con sus altas montaรฑas y tupidos bosques y solitarias hondonadas, lo que hacia en extremo penosa la marcha de los viajeros: eran el miedo, el frรญo, el hambre y la sed.

Ellos debรญan ocultarse a las pesquisas de los espรญas de Herodes y alejarse de las poblaciones y seguir los senderos menos frecuentados. El frรญo entumecรญa sus miembros, porque no tenรญan ni un techo que los guareciera de las brisas hรบmedas de la noche, ni mรกs lecho que las yerbas empapadas por el rocรญo, ni mรกs abrigo que sus sencillos mantos.

Sus provisiones eran escasas, y el hambre se dejรณ sentir mรกs de una vez sin que encontraran, para satisfacerla, ni una fruta silvestre, ni un tallo de hierba. Al travรฉs de aquellos paramos abrasados por el sol, ni una fuente di agua les ofrecรญa sus corrientes cristalinas para humedecer sus fauces, secas por el cansancio, el calor y la fatiga, y ni siquiera un soplo de fresca brisa venia a templar el ardor de aquella temperatura de fuego.

Por fin, despuรฉs de un viaje largo y penoso, llegaron a Egipto, la tierra de la proscripciรณn, donde no encontraron ni un pariente, ni un amigo, ni una mano generosa que les prestase amparo. Era un paรญs de idรณlatras y donde se miraba con desdรฉn e indiferencia al extranjero.

En su patria los santos Esposos habรญan llevado una vida humilde y laboriosa; pero jamรกs faltรณ el pan en su mesa. Mas ยกay! en el paรญs del destierro sus privaciones eran continuas y un trabajo asiduo durante el dรญa y una par te de las noches no era bastante a proveerlos de lo necesario. โ€œยกCon frecuencia, dice un escritor, el Niรฑo Jesรบs acosado por el hambre, pidiรณ pan a su Madre, que no podรญa darle otra cosa que sus lรกgrimas!โ€ฆโ€

No dejemos perder ninguna de las saludables enseรฑanzas encerradas en este misterio de suprema angustia y de maravillosa resignaciรณn a la voluntad divina. La prudencia humana habrรญa podido alegar mil especiosas excusas y oponer al decreto del รกngel numerosos inconvenientes. Era de noche; convendrรญa esperar la claridad de la aurora, los caminos estaban poblados de bandidos; carecรญan de todo recurso para emprender un largo viaje; iban a un paรญs extraรฑo, dejando patria, hogar, parientes, amigos. ยฟNo habrรญa otro medio que ofreciera menos dificultades para salvar al niรฑo? ยฟPor quรฉ se les exige tan penoso sacrificio?

He aquรญ lo que hubiera dictado la prudencia humana. Pero los santos Esposos ni siquiera preguntan al รกngel si el cielo se encargarรญa de protegerlos durante tan larga jornada. Bรกstales saber que tales son los designios de Dios para inclinarse sumisos y adorar su voluntad, abandonรกndose sin reserva en los brazos de su providencia.

Si Marรญa nos ofrece en el curso de su vida maravillosos ejemplos de perfecta sumisiรณn a la voluntad de Dios, nunca brillรณ con luz mรกs viva esa virtud que en la huida a Egipto.

ยฟAdรณnde os encaminรกis ยกoh doncella desvalida! con vuestro pequeรฑo niรฑo en medio de una noche frรญa y solitaria? Yo voy a Egipto, al paรญs lejano del destierro. Pero, ยฟquiรฉn os obliga a encaminaros al lugar del destierro y abandonar el suelo que os vio nacer, el techo que os guarece, los amigos, los parientes y cuanto ama vuestro corazรณn? La voluntad de Dios. -Pero ยฟvuestra ausencia se prolongara mucho tiempo? -Tanto como Dios quiera. ยฟCuรกndo tornarรฉis a vuestros lares abandonados y volverรฉis a aspirar los aires de la patria?-Cuando Dios lo ordene; yo no tengo otra patria, ni otro gusto, ni otro deseo que el cumplimiento de la voluntad de Dios.

ยกAh! y cuanto acusa nuestra conducta la resignaciรณn de Marรญa. Ella se abandonaba en los brazos de la Providencia, porque sabรญa que Dios se encarga de proveer a nuestras necesidades y de darnos los medios de cumplir sus designios. Nosotros, al contrario, pretendemos conformar la voluntad de Dios a nuestros propios gustos y la contrariamos audazmente toda vez que asรญ nos lo aconsejan las conveniencias terrenales.

Dios no anhela otra cosa que nuestro bien, y cuando permite que seamos atribulados, es porque asรญ conviene a los intereses de nuestra santificaciรณn. Sรญrvanos la conducta de Marรญa de saludable lecciรณn para que sepamos adorar en todo tiempo la Voluntad divina.

JACULATORIA

Danos ยกoh dulce Marรญa!
tu maternal protecciรณn
y acepta desde este dรญa
mi vida y mi corazรณn.

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Las reflexiones de este mes estan tomadas del libro:
MES DE MARรA INMACULADA POR EL PRESBรTERO
RODOLFO VERGARA ANTรšNEZ
CON APROBACIร“N DE LA AUTORIDAD ECLESIรSTICA

IMPRIMATUR
Barcelona 25 de enero de 1906
El Vicario General. Provisor
JOSร‰ PALMAROLA

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