DICIEMBRE MES DE LA INMACULADA – DIA 25

MARIA CONSIDERADA COMO MADRE DE LOS HOMBRES
Cuando el hombre levanta al cielo sus ojos llorosos, por grande que sea el abismo de iniquidad o de desgracia en que haya caรญdo, encuentra allรญ la imagen amorosa de un Padre que le inspira valor y confianza. Pero Dios que se complace en que nuestros labios lo invoquen diciรฉndole: Padre nuestro que estรกs en los cielos, nos seรฑala tambiรฉn a su lado la imagen de una madre que sonrรญe llena de amor: esa imagen es la de Marรญa.
Asรญ convenรญa que sucediese, porque la paternidad va siempre unida a la maternidad. Donde existe un padre, hay tambiรฉn una madre. La gran familia de los hijos de Dios no podรญa carecer de un bien que es comรบn รก la familia terrestre: el amor de una madre. Nada hay en el mundo que pueda reemplazar dignamente el amor maternal; su ausencia deja en el corazรณn de los hijos un vacรญo que ningรบn otro amor puede llenar. Es cierto que el amor de Dios satisface cumplidamente las aspiraciones del corazรณn; pero el amor de Marรญa es un afecto que hace brotar en el alma la mรกs grata ternura y la mรกs dulce confianza, y, alojando todo temor, abre el corazรณn de los hombres a la mรกs halagรผeรฑa esperanza.
He ahรญ porque Dios ha querido que tuviรฉsemos, no solamente una madre en el mundo, sino tambiรฉn una madre en el cielo. Prรณximo a espirar en la cruz, quiso Jesรบs darnos una รบltima y suprema manifestaciรณn de su amor.
Pero ยฟQuรฉ podrรญa darnos en el estado a que la perfidia de los hombres lo habรญa reducido? Des nudo de todo bien terreno, sin poseer ni siquiera la tรบnica que habรญa vestido durante su vi da, lo รบnico que le quedaba era su madre que lloraba afligida al pie de la cruz de su sacrificio. Y despuรฉs de habernos dado toda su sangre, despuรฉs de haberse dado รก si mismo en el Sacramento de nuestros altares, Jesรบs moribundo, lanzando sobre el mundo una รบltima mirada de amor y de misericordia, nos lega a Marรญa por madre en la persona de su amado discรญpulo, diciรฉndole: He ahรญ a tu Madre, despuรฉs de haber dicho a Marรญa: He ahรญ a tu Hijo, seรฑalando al discรญpulo. ยกOh! mujer afligida, le dice, a quien un amor infortunado os hace experimentar tan rudos sufrimientos, esa misma ternura de que estรกis llena por mi, tened la por todos los redimidos con mi sangre, representados en la persona de Juan; amadlos como me habรฉis amado a mi.
Despuรฉs de estas palabras, Jesรบs inclina su cabeza sobre el pecho y muere. Parece que faltaba el รบltimo sello de la salvaciรณn del mundo, que consistรญa en hacer a los hombres el precioso legado del corazรณn de su madre. ยกAh! si los รบltimos encargos de un hijo moribundo son tan sagrados para una madre, ยฟcรณmo dudar de que Marรญa nos aceptase por sus hijos despuรฉs de la tierna recomendaciรณn de Jesรบs agonizante? Si, nuestra adopciรณn de hijos es tanto mรกs amada para ella, cuรกnto mรกs cara le ha costado.
Ella sacrifica, por salvarnos, a su Hijo รบnico, y prefiere verlo espirar en un mar de tormentos รก vernos รก nosotros perdidos. Dos hijos tuvo Marรญa: el uno inocente y el otro culpable; pero con tal de salvar al culpable consiente en entregar a la muerte al inocente. ยฟPuede concebirse un amor mรกs tierno y desinteresado? ยฟPuede exigรญrsele una prueba mรกs elocuente de su amor por los hombres? Como si esta fineza no bastara a convencernos de su amor, no cesa de aรฑadir nuevos y brillantes testimonios de su maternal afecto. No hay miseria que no estรฉ pronta a remediar, no hay necesidad que no satisfaga, no hay lรกgrimas que no enjugue ni dolor que no temple.
Marรญa estรก sentada en un trono de misericordia, dispuesta siempre a escuchar el grito de nuestras necesidades; ella depone a los pies de su Hijo la ofrenda de nuestras lรกgrimas, y para hacer de ellas un holocausto mรกs valioso, las mezcla con alguna de las que ella derramรณ al pie de la cruz.
ยกAh! ยฟquiรฉn no amarรก a tan tierna madre? Su amor es el consuelo mรกs dulce de la vida; ese amor hace gustar en medio de los trabajos y amarguras del destierro, las primicias de la felicidad eterna. ยซยกQuรฉ consuelo, exclama Tomรกs de Kempis, no debรฉis encontrar en medio de las penas de la vida, en las entraรฑas de aquella en quien se ha encarnado la misericordia y a quien el Salvador ha colocado a su diestra para hacer de ella la dispensadora de todas sus gracias!ยป
JACULATORIA
Madre de Dios, madre mรญa,
un hijo amante te invoca,
ven en mi auxilio ยกoh Marรญa!
โโโโโ
Las reflexiones de este mes estan tomadas del libro:
MES DE MARรA INMACULADA POR EL PRESBรTERO
RODOLFO VERGARA ANTรNEZ
CON APROBACIรN DE LA AUTORIDAD ECLESIรSTICA
IMPRIMATUR
Barcelona 25 de enero de 1906
El Vicario General. Provisor
JOSร PALMAROLA
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