DICIEMBRE MES DE LA INMACULADA – DIA 3

HONRAR LA NATIVIDAD DE MARรA
En una modesta estancia de la ciudad de Nazaret vivรญan olvidados del mundo dos ancianos esposos: Joaquรญn, descendiente de la familia de David y Ana, vรกstago ilustre de la familia de Aarรณn.
Ambos eran justos en la presencia de Dios y observaban su ley con un corazรณn puro. Sin embargo, faltaba a su vida una gran bendiciรณn: eran ancianos ya, y el cielo les habรญa negado el consuelo de la paternidad. Ningรบn hijo que endulzase las amarguras de la decrepitud crecรญa en su solitario hogar. Esto turbaba la paz de sus tranquilos dรญas y les arrancaba copiosas lรกgrimas, porque la esterilidad era un oprobio en Israel. Para obtener la gracia de la fecundidad, ellos se habรญan obligado en voto a consagrar a Dios el primer fruto de su uniรณn, si se dignaba bendecirla.
Despuรฉs de veinte aรฑos de fervorosas plegarias, se presenta un รกngel a Joaquรญn y le dice:
ยซTus oblaciones han sido agradables al Seรฑor y tus oraciones y las de tu esposa han si do oรญdas. Ana darรก a luz una hija, a la cual pondrรกs el nombre de Marรญa ella pertenecerรก al Seรฑor desde su infancia, y serรก perpetua mente virgen.โ
Eran los primeros dรญas del sexto mes del aรฑo 734 de la fundaciรณn de Roma. Mil demostraciones de alegrรญa se dejaban notar dentro de la antes desierta y silenciosa casa de Joaquรญn. Ana acababa de dar a luz una hija mรกs hermosa que la azucena del valle y mรกs pura que las primeras luces del alba.
Sรณlo algunos parientes y amigos rodeaban su cuna uniรฉndose al gozo de los felices padres. En torno suyo no se veรญa ni real magnificencia, ni se escuchaban alegres sinfonรญas, ni se aderezaban suntuosos festines. El mundo no estaba allรญ, sรณlo se ostenta el dulce gozo de la familia, que bendecรญa la mano bienhechora que hacรญa nacer la felicidad en un hogar tanto tiempo habitado por el dolor.
Pero si este acontecimiento se realiza ignorado del mundo, en cambio los รกngeles lo celebran en el cielo con cรกnticos de jรบbilo, y el infierno se estremece, presintiendo su prรณxima derrota.
Acababa de nacer la Reina de los รกngeles y la mujer destinada a quebrantar la cabeza de la serpiente. Se levantaba sobre el oscuro horizonte del mundo la bella aurora que anunciaba la Venida del Sol de justicia. Pero, aquella que en el teatro mismo de la muerte y del pecado, se levantรณ como una promesa de vida y de salvaciรณn, apareciรณ en el mundo cercada de pobres y humildes apariencias. El techo de una modesta estancia cobija su cuna. Unos cuantos vecinos y parientes, pobres como ella, forman su corte.
Marรญa se regocijaba de este olvido y se gozaba en su oscuridad. Nacida para Dios, nada le importaba la estimaciรณn del mundo. Deseosa sรณlo de dar gloria a Dios despreciaba la efรญmera gloria y los vanos honores de los hombres.
ยกQuรฉ elocuente lecciรณn para nosotros, que tan prendados vivimos de los falsos honores y pasajera glorรญa del mundo! Riquezas, honores, renombre, estimaciรณn, he aquรญ lo que ansiosamente buscamos, sin parar un momento la atenciรณn en la nada y vanidad que envuelven. Las arcas repletas de oro, si nos prestan comodidades temporales estรกn muy lejos de darnos la verdadera felicidad, que consiste en la paz del alma y en la tranquilidad de la conciencia; antes bien su posesiรณn no nos satisface, el cuidado de conservarlas nos turba, su adquisiciรณn nos impone duros sacrificios y su pรฉrdida nos desespera.
Muchas veces el rico que sobrenada en riquezas es mรกs desgraciado que el pobre labriego que vive bajo un techo de paja, que come un pan escaso y reposa de sus fatigas en desabrigado lecho. Si Dios se digna concedernos las riquezas, no encerremos nuestro corazรณn en las arcas que las guardan, y no busquemos en su posesiรณn el bien supremo de la vida. Si no somos pobres en el efecto, seรกmoslo en el afecto.
Los honores y la gloria son el barniz de la vida, inestables como el carmรญn de las flores, vano como el perfume que el viento desvanece y erizado de espinas como el tallo de las rosas. Sin embargo, tras de esos bienes vanos e inestables corre el mundo desalado.
El nacimiento de Marรญa nos enseรฑa a no fundar en esas frivolidades un titulo de orgullo, despreciando a los que estรกn colocados en esfera inferior a la nuestra. ยฟQuรฉ son esos bienes comparados con los de la eternidad? Polvo y paja. ยฟDe quรฉ sirven al rico sus tesoros y al grande sus honores, si su eterna morada es el infierno? ยฟY quรฉ puede importar al pobre su miseria, al humilde sus abatimientos, si al fin encuentra en el cielo riquezas que no se agotan y honores que no desvanecen jamรกs? Busquemos ante todo el reino de Dios y su justicia, que lo demรกs se nos darรก por aรฑadidura.
JACULATORIA
ยกOh amable Reina del cielo!
Sรฉ en la desgracia mi aliento
Y en la aflicciรณn mi consuelo.
โโโโโ
Las reflexiones de este mes estan tomadas del libro:
MES DE MARรA INMACULADA POR EL PRESBรTERO
RODOLFO VERGARA ANTรNEZ
CON APROBACIรN DE LA AUTORIDAD ECLESIรSTICA
IMPRIMATUR
Barcelona 25 de enero de 1906
El Vicario General. Provisor
JOSร PALMAROLA
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