DICIEMBRE MES DE LA INMACULADA – DIA 7

Publicado por Equipo Fatimazo Por la Paz el

HONRAR LA ANUNCIACION DE MARIA

Marรญa se vio precisada a dejar la amable soledad del templo para dar su mano de esposa a un varรณn santo y justo a quien la divina Providencia confiaba el tesoro de su virginidad. Pero ella, al alejarse de la casa del Seรฑor donde habรญa visto transcurrir los mรกs bellos aรฑos de su vida, habรญa dejado allรญ su corazรณn. Habรญa entrado en el mundo, pero habรญa hecho de su hogar un asilo solitario donde no llegaba el ruido del mundo. El trabajo y la oraciรณn seguรญan ocupando todas las horas del dรญa, y el perfume de sus virtudes se conservaba siempre intacto bajo el techo de su silenciosa morada de Nazaret.

Asรญ discurrรญan felices y tranquilos los dรญas de la hija de Ana cuando sonรณ en el reloj de los tiempos la hora afortunada en que la lluvia celestial debรญa dar el Justo a la tierra.

Esa virgen humilde y desconocida del mundo era el objeto de las mรกs dulces complacencias del Seรฑor y la mujer destinada a dar a luz al Redentor. Pero Dios, que ha dado al hombre la libertad, la respeta; el gran misterio de la Encarnaciรณn del Verbo no se realizarรญa mientras que esa mujer incomparable no diese su consentimiento en orden a su maternidad divina. Para solicitarlo, desprรฉndese el arcรกngel Gabriel de la celeste turba que rodea el trono del Altรญsimo y desciende mรกs veloz que una saeta a la humilde estancia de Marรญa. Ella hacรญa en este momento la oraciรณn de la tarde y acaso pedirรญa al cielo que enviase pronto al Libertador de su pueblo.

La presencia del mensajero del cielo, que habรญa penetrado a su retiro sin abrir sus puertas, llena de turbaciรณn a Marรญa; pero su turbaciรณn se redobla al escuchar de los labios del รกngel la extraรฑa salutaciรณn que la dirige:

โ€œDios te salve, Marรญa, llena eres de gracia; el Seรฑor es contigo y bendita eres entre todas las mujeres.ยป

La adorable Trinidad la habรญa reservado ese gรฉnero desconocido de salutaciรณn para dar a conocer a los siglos la excelsa dignidad de Marรญa; pero su humildad no le permite reconocerse en ese inaudito elogio, porque ella ignora los tesoros de gracias que encierra dentro de sรญ misma.

Marรญa nada responde, porque la mรกs grande turbaciรณn la agita: y no sabiendo quรฉ hacer ni quรฉ decir; guarda silencio y piensa cual serรก el significado de tan extraรฑa embajada. El รกngel, que conociรณ su turbaciรณn, la dijo con dulzura:

ยซNo temas, Marรญa, porque has hallado gracia delante de Dios; concebirรกs en tu seno y darรกs a luz un hijo a quien pondrรกs el nombre de Jesรบs; รฉl serรก grande y serรก llamado el Hijo del Altรญsimo; Dios le darรก el trono de su padre David; reinarรก eternamente sobre la casa de Jacob y su reino no tendrรก fin.ยป

Al escuchar este inesperado anuncio, la turbaciรณn de Marรญa crece. Ella recuerda entonces que su virginidad ha sido sellada con un voto solemne y perpetuo, y vacila entre ser madre de Dios y renunciar a esa cualidad tan querida de su corazรณn. Y en medio de esta cruel vacilaciรณn, pregunta ยซal casto amador de las almas pรบdicas.ยป ยฟCรณmo podrรก ser esto, cuando yo soy virgen y he prometido serlo siempre?

ยกOh Marรญa! ยฟPor quรฉ vacilรกis? ยฟNo veis tantos siglos inclinados en vuestra presencia, que aguardan su libertad colgados de vuestros labios? Olvidad los honores inmensos a que vuestra humildad resiste y considerad solamente el porvenir del mundo, la salvaciรณn del linaje humano y la gloria de Dios.

Pero la vacilaciรณn de Marรญa persevera hasta que el รกngel le manifiesta la manera inefable como se obrarรก el misterio:

ยซEl Espรญritu Santo sobre vendrรก sobre ti y la virtud del Altรญsimo te cubrirรก con su sombra.ยป

La virginidad queda salvada y sรณlo se le exige el sacrificio de su humildad; pero la humildad de corazรณn no estรก reรฑida con la grandeza, y Marรญa exclama:

ยซHe aquรญ la esclava del Seรฑor, hรกgase en mi segรบn tu palabra.ยป

El รกngel se retira entonces para dar lugar a la realizaciรณn del augusto misterio.

ยกOh virtud preciosa de la humildad! Porque Marรญa, enamorada de ti, te habรญa escogido para ser la joya mรกs preciada de su corazรณn, Dios escogiรณ su seno para tomar en รฉl la naturaleza humana. Si, el Dios que abate a los soberbios y engrandece e los humildes, no podรญa llegar a la tierra sino en alas de la humildad.

La soberbia se habรญa enseรฑoreado del mundo desde que nuestros primeros padres cedieron a sus engaรฑosas sugestiones, y desde entonces ella habรญa dominado todos los corazones y causado todas las grandes desdichas de la humanidad. Convenรญa que el gran resยญtaurador comenzase por abatirla, poniendo la humildad por base de toda sรณlida e imperecedera grandeza.

La soberbia arrebata a Dios la gloria que a รฉl sรณlo pertenece, haciendo que los hombres se atribuyan a sรญ mismos los bienes que sรณlo deben a la bondad divina y que se engrรญan neciamente de los dones que Dios les ha dado en prรฉstamo, creyรฉndose independientes de su soberano bienhechor y negรกndole la gratitud que su generosidad reclama.

La humildad devuelve a Dios la gloria que la soberbia le usurpa, y se complace en reconocerlo a รฉl solo como digno de honor y de alabanza, sin dejar a los hombres mรกs que el derecho de bendecir la mano generosa que los provee de numerosos dones sin haberlos merecido. Ella despierta la gratitud mรกs ardiente en el corazรณn humano hacia el dador de todo bien, no permitiรฉndole que, poseรญdo de una falsa suficiencia se crea desligado de todo deber para con Dios.

Mientras el humilde todo lo atribuye a Dios, el soberbio se lo atribuye todo a si mismo; mientras el uno lo bendice y lo ama, el otro lo olvida y lo desconoce. Por eso la humildad es tan querida de Dios; por eso la regala con sus mรกs grandes recompensas, y por eso la exalta, la engrandece y la hace depositaria de sus mรกs ricos dones.

En el corazรณn humilde mora la paz como en su asiento, porque no siente el aguijรณn de las grandezas, de los honores y del fausto, y se contenta con lo que el Seรฑor le da. No creyรฉndose acreedor a nada, se satisface con poco y aรบn de ese poco se juzga indigno, dando por ello a Dios gracias infinitas y perpetuas alabanzas. Seamos humildes, si queremos que Dios nos ame: hagรกmonos humildes para ser verdaderamente grandes.

JACULATORIA

Por tu Anunciaciรณn gloriosa
otรณrganos, Virgen pura,
tu protecciรณn generosa

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Las reflexiones de este mes estan tomadas del libro:
MES DE MARรA INMACULADA POR EL PRESBรTERO
RODOLFO VERGARA ANTรšNEZ
CON APROBACIร“N DE LA AUTORIDAD ECLESIรSTICA

IMPRIMATUR
Barcelona 25 de enero de 1906
El Vicario General. Provisor
JOSร‰ PALMAROLA

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