Domingo-Trinidad-Sn. Patricio

Para San Patricio, la Trinidad no era un concepto complicado. Era fuerza para vivir, protección espiritual, presencia constante. Por eso dice: “me levanto hoy…” Como quien se reviste de Dios.
La Trinidad significa:
El Padre ama.
El Hijo es amado.
El Espíritu Santo es el Amor mismo, Dios es relación eterna de amor.
Y eso cambia todo; tu fe no es fría es relación viva. San Patricio vivía así:
• Todo lo ofrecía al Padre
• Todo lo hacía en Cristo
• Todo lo sostenía el Espíritu Santo
En su oración (Coraza), invoca la Trinidad como escudo contra el mal, contra el miedo, contra lo invisible. Para él, la Trinidad es refugio real.
“La Coraza de San Patricio”
(El escudo)
Me levanto hoy por una fuerza poderosa: la invocación de la Trinidad,
la fe en la Trinidad, la paz confesión de la unidad del Creador del universo.
Me levanto hoy por la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
por la fuerza de su crucifixión y sepultura, por la fuerza de su resurrección y ascensión, por la fuerza de su venida en el día del juicio.
Me levanto hoy por la fuerza del amor de los querubines, en obediencia de los ángeles, en el servicio de los arcángeles, en la esperanza de la resurrección,en las oraciones de los patriarcas, en las predicaciones de los apóstoles, en la fe de los confesores,
en la pureza de las vírgenes santas,
en las obras de los justos.
Me levanto hoy por la fuerza del cielo:
luz del sol, resplandor de la luna,
esplendor del fuego, velocidad del rayo, rapidez del viento, profundidad del mar, firmeza de la tierra, solidez de la roca.
Me levanto hoy por la fuerza de Dios que me guía, el poder de Dios que me sostiene,la sabiduría de Dios que me dirige, el ojo de Dios que me ve,
el oído de Dios que me escucha,
la palabra de Dios que me habla,
la mano de Dios que me guarda,
el camino de Dios que se abre ante mí,
el escudo de Dios que me protege,
el ejército de Dios que me salva.
Cristo conmigo,
Cristo delante de mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo sobre mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí, Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me escucha.
Me levanto hoy
por una fuerza poderosa:
la invocación de la Trinidad,
la fe en la Trinidad,
la confesión de la unidad
del Creador del universo.
Fatimazo por la paz
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