Lunes-Almas del Purgatorio-Sn Fco. de Sales

San Francisco de Sales explica el purgatorio con una perspectiva muy equilibrada y profundamente esperanzadora.
En su tiempo, muchos predicadores hablaban del purgatorio solo desde el temor, describiéndolo casi como un segundo infierno.
Pero él, con su espiritualidad suave y profundamente teológica, enseñó algo muy importante:
1. El purgatorio es sufrimiento, pero no desesperación; sufren porque todavía tienen que purificarse de las imperfecciones que quedaron después de la muerte; sin embargo, a diferencia del infierno las Almas del Purgatorio saben que están salvadas, saben que verán a Dios y saben que están confirmadas en la gracia.
Por eso su sufrimiento es real, pero está lleno de esperanza.
San Francisco de Sales explica que su estado se parece a alguien que ama profundamente y que está impedido temporalmente de ver al amado. Ese anhelo produce dolor, pero también amor ardiente.
2. Las almas del purgatorio aman a Dios perfectamente. Uno de los puntos más profundos de su enseñanza es este: en el purgatorio el amor a Dios ya es perfecto. En la tierra nuestro amor es imperfecto, está mezclado con egoísmo, distracciones y tibieza pero en el purgatorio el alma ya no puede pecar. Por eso dice el santo que esas almas:
• aman a Dios plenamente
• aceptan con amor su purificación
• desean ardientemente la santidad perfecta.
Incluso aceptan sus penas con alegría interior, porque saben que esa purificación las prepara para la visión de Dios.
Para San Francisco de Sales el purgatorio revela algo muy hermoso:
Dios es justo, porque purifica. Dios es misericordioso, porque salva.
y el amor de Dios no abandona a las almas después de la muerte
Además enseña algo práctico para los cristianos. Enseña que podemos ayudar a esas almas con
• la Santa Misa
• las oraciones
• las obras de caridad
• las indulgencias.
San Francisco de Sales explica que cuando esas almas llegan al cielo conocen quién las ayudó, interceden por esas personas y agradecen eternamente la caridad recibida.
El santo considera esta devoción como una de las obras de misericordia más puras.
Rezar por las almas del purgatorio fortalece la caridad cristiana, nos recuerda nuestra propia purificación
Y une la Iglesia del cielo, de la tierra y del purgatorio.
En otras palabras, la caridad no termina con la muerte.
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Fuente:
La enseñanza procede de los escritos espirituales de
• Tratado del Amor de Dios (Libro IX)
• Cartas espirituales de San Francisco de Sales.
En estos textos el santo reflexiona sobre el estado interior de las almas que se purifican después de la muerte.
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