MILAGRO, FAMILIA, ESCAPULARIO, ROSARIO

MILAGRO

En la aparición de agosto, ¡Nuestra Señora promete un milagro para que todos sus hijos creamos! Pero, ¿que es un milagro y quién lo realiza? ¿Ustedes saben?

La palabra “milagro”, se origina de la acción de “mirar algo con asombro” porque no puede entenderse, no tiene explicación humana. Durante su vida, Jesús realizó muchos milagros: multiplicó los panes, curó enfermos, aplacó tempestades y devolvió la vida a quienes ya habían fallecido. Esos milagros tenían siempre la finalidad de ayudar a otros, y Cristo los hizo por amor a nosotros. Y más aún, su primer milagro lo realizó por petición de la Virgen María en las bodas de Caná. ¿Lo recuerdan?

La Virgen María en Fátima, promete un milagro, y cumple. Ella lo anuncia y Dios es quien lo realiza. Dios nos dejó claro con el MILAGRO DEL SOL, que podemos confiar en María.

El significado de este milagro es que Dios es más grande que todo lo que conocemos. No solo es más grande que el sol, es más grande que las leyes que gobiernan el movimiento del sol.

Pero el milagro también deja claro cuánto nos quiere Dios, y que no se detendrá ante nada para ganar nuestro amor. Él es el Dios que nos ofrece la Estrella de Belén, nos ofrece el Milagro del Sol presenciado por 70,000 personas para que creamos.

“Sin embargo el milagro más importante de Fátima no es propiamente la danza del sol, sino la conversión del corazón y de vida de tanta gente que decide responder a las peticiones de la Virgen María, y que también podemos llamar la ‘danza de conversión’". Obispo de Leiria-Fátima (Portugal), Mons. Antonio Marto.

FAMILIA

Dios mostró la importancia de la familia. Mientras lo testigos veían el Milagro del Sol, los tres niños pastores vieron algo diferente: vieron la imagen de un padre y un hijo. San José y el Niño Jesús aparecieron en el cielo, con Jesús bendiciendo al mundo entero. Es como si María, después de atraer la atención del mundo al llamado de Dios al arrepentimiento y la oración, quisiera resaltar lo que es más importante. No ella, no el infierno; lo más importante era Jesús, el hijo que Dios confió al cuidado de José. Lo más importante es la familia humana.

ROSARIO

La Virgen en Fátima se presentó como la Señora del Rosario y pidió que todos los días lo rezáramos. Esta insistencia de la Virgen en todas sus apariciones en Fátima nos debe llamar la atención. Lo que la Virgen pidió más veces en Fátima fue que rezáramos el Rosario, y el nombre con el que se presentó nos confirma ese deseo suyo.

Si queremos comenzar a vivir el mensaje de Fátima, rezar el Rosario diariamente es lo primero que debemos hacer, después Ella nos ayudará a cumplir con todo lo demás.

El Rosario es una oración para pensar en la vida de Jesús, no es un mero repetir palabras. Mientras con la boca rezamos los padres nuestros y aves marías, con la mente vamos pensando en el pasaje de la vida de Jesús que mencionamos al nombrar el Misterio. Si no estamos acostumbrados a rezarlo, lo mejor es comenzar con la ayuda de algún adulto; hay tarjetitas que explican en qué consiste cada misterio que se reza, esto ayuda mucho.

Esta oración es una síntesis de todas las enseñanzas de nuestra FE, porque nos recuerda quién es el verdadero Dios, lo que este Dios ha hecho por nosotros, lo que hace ahora y lo que nos promete si le somos fieles en esta vida. Quien reza el Rosario con devoción, conserva la fe hasta el final. Además, el Rosario es una oración poderosa, si María dijo que puede parar una guerra mundial, ¿qué no podremos alcanzar para nosotros si lo rezamos con fe?

ESCAPULARIO

En la sexta aparición, durante el milagro del sol, la Virgen quiso aparecer a Lucia, Jacinta y Francisco bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, con el Niño Jesús en los brazos y el Escapulario Café.

También los Papas, han pedido mucho a los católicos portar el Escapulario del Carmen ya que Nuestra Madre, la Virgen María será́ siempre el camino para llegar a Jesús.

La Virgen ha prometido para los que lo lleven impuesto, el Cielo. Sí, has oído bien, la Virgen ha prometido la salvación a todo aquel que lleve con cariño y devoción, este símbolo que María entregó al fundador de los religiosos carmelitas hace mucho tiempo. Eso sí, el escapulario no salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es un permiso para dejar de rezar, hacer sacrificios... es un recordatorio para continuar en nuestros esfuerzos de imitar a Jesús con la ayuda de la Virgen María.

Llevar puesto el Escapulario del Carmen es un compromiso auténtico: vivir de acuerdo con las enseñanzas del Evangelio, recibir los sacramentos y profesar una devoción especial a la Santísima Virgen con, al menos, de tres avemarías todos los días.