La Pasión de Nuestro Señor-Viernes-SAN FRANCISCO DE ASIS

Para San Fracisco de Asis fue La Pasión de Cristo el centro de su conversión. La experiencia de La Pasión comienza con su conversión ante el Crucifijo de San Damián.
Ante esa imagen, Francisco escucha interiormente: “Francisco, repara mi Iglesia.”
La tradición franciscana interpreta este momento como un despertar ante el Cristo crucificado vivo.
Desde entonces San Francisco de Asís :
• Besaba las llagas de los leprosos.
• Lloraba al meditar la Pasión.
• Ayunaba con intensidad en Cuaresma.
• Repetía: “El Amor no es amado.”
Para él, la cruz es la revelación del Amor divino humillado.
En su Oficio de la Pasión, compuesto para rezarse durante el día, se percibe una teología profundamente bíblica y cristocéntrica. Escribe: “Te adoramos, Señor Jesucristo… porque por tu santa cruz redimiste al mundo.” La clave está en la palabra redimiste.
Francisco no contempla el dolor aislado, sino el misterio redentor.
Para San Francisco La Pasión es acto de obediencia filial. Es manifestación suprema de humildad.Es donación total. Es Amor obediente.
Dos años antes de morir, Francisco se retira al Monte La Verna para una cuaresma en honor a San Miguel Arcángel. El Contexto importante es que el santo ya estaba físicamente debilitado. Tenía problemas de vista.
La Orden crecía y él se sentía pequeño ante su expansión. Deseaba configurarse más plenamente con Cristo.
Según relata San Buenaventura en la Legenda Maior San Francisco pidió dos gracias:
1. Sentir en su alma el amor con que Cristo se ofreció en la cruz.
2. Sentir en su cuerpo el dolor que Cristo padeció.
Durante la oración vio un serafín con forma de Crucificado. Después de la visión sus manos y pies presentaban heridas semejantes a clavos. En su costado apareció una llaga. Las heridas sangraban.
Estas llagas permanecieron ocultas en parte, y fueron examinadas tras su muerte. San Buenaventura explica que no fueron sólo heridas físicas, sino Transformación interior consumada en el amor crucificado.
La Iglesia reconoce en este hecho:
• Confirmación visible de una vida plenamente configurada con Cristo.
• Participación singular de San Francisco en la Pasión redentora.
• Y el Fruto de contemplación amorosa.
Lo más importante no son las llagas sino el proceso previo que vivió el santo:
• Meditación constante de la Pasión.
• Compasión real.
• Identificación con los pobres y sufrientes.
• Amor radical al Cristo humillado.
Francisco comprendió algo central: La Pasión no es fracaso. Es trono. Cristo reina desde la cruz.
Por eso Francisco abrazó la pobreza: quería parecerse al Cristo despojado.
Después de La Verna aumentaron sus dolores. Sufrió incomprensiones internas. Quedó casi ciego. Vivió extrema debilidad. Pero compuso el Cántico de las Criaturas, incluso en el sufrimiento.
Eso revela algo profundo:
- La Pasión vivida en unión produce paz.
- San Francisco no añade nada a la Redención; participa en ella.
Como enseña San Pablo “Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo…” (Col 1,24)
Francisco encarna esta verdad:
• La Pasión continúa mística y sacramentalmente en la Iglesia.
• El amor transforma el sufrimiento.
• La contemplación auténtica produce configuración real.
Francisco no fue santo por tener estigmas. Tuvo estigmas porque fue santo.
La Pasión:
• Lo convirtió.
• Lo configuró.
• Lo consumó.
_______________________
Fuente:
Vita Prima (1228–1229)
• Legenda Maior (1263)
• Escritos propios: Oficio de la Pasión, Admoniciones, Cartas
Estas fuentes son cercanas cronológicamente a su vida y forman parte del corpus franciscano reconocido por la Iglesia.
0 Comentarios