Dentro del hermoso misterio divino de las apariciones, nuestra Señora manifiesta su atención infinita por nosotros y nos ofreció vías para nuestro crecimiento y perseverancia espiritual.

Dentro de las 6 apariciones de nuestra Señora de Fátima, dió 15 promesas que son para que por medio del Santo Rosario, podamos hacer de nuestro qué hacer diario, un testimonio de vida cristiana:

  1. Aquel que fielmente me sirva con la recitación del Rosario, recibirá señales de gracias.
  2. A todos los que reciten el Rosario les prometo mi protección especial y las mayores gracias.
  3. El Rosario será una armadura poderosa contra el infierno, destruirá el vicio, disminuirá el pecado y derrotará las herejías.
  4. Hará que florezcan la virtud y el buen trabajo; obtendrá para las almas la gracia abundante de Dios; retirará del corazón de los hombres el amor al mundo y a sus vanidades, y los elevará al deseo de las cosas eternas. Por estos medios las almas se santificarán a sí mismas.
  5. El alma que a Mí se encomiende a través de la recitación el Rosario, no perecerá.
  6. Todo aquél que devotamente recite el Rosario, que se esmere en la consideración de sus misterios sagrados, no será conquistado por el infortunio. Dios no lo habrá de castigar en Su justicia, no perecerá por una muerte no suministrada; todo aquél que sea justo permanecerá en la gracia de Dios, y será merecedor de la vida eterna.
  7. Todo aquél que tenga una verdadera devoción por el Rosario no morirá sin los Sacramentos de la Iglesia.
  8. Aquellos que sean fieles en la recitación del Rosario tendrán en su vida y en su muerte la luz de Dios y la plenitud de Sus gracias; en el momento de la muerte participarán de los méritos de los santos en el paraíso.
  9. A aquellos que se hayan dedicado al Rosario, Yo los liberaré del purgatorio.
  10. Los hijos fieles del Rosario merecerán un alto grado de gloria en el Cielo.
  11. Mediante la recitación del Rosario, obtendrán todo lo que de Mi pidan.
  12. Todos aquellos que propaguen el santo Rosario serán socorridos en sus necesidades.
  13. He logrado de Mi Hijo Divino, que todos los defensores del Rosario tengan como intercesores a toda la corte celestial, a lo largo de su vida y al momento de la muerte.
  14. Todos aquellos que reciten el Rosario son Mis hijos, y hermanos de Mi único hijo Jesucristo.
  15. La devoción a Mi Rosario es un signo importante de predestinación.

En 1970, la Hermana Lucia, vidente de Fátima, escribió:

Las oraciones del Rosario son, lo que más nos une a Dios mediante la riqueza de las oraciones que lo componen, todas provenientes del Cielo, y dictadas por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Gloria que recitamos con todos los misterios, le fue dictado a los Ángeles por el Padre, cuando Él los envió a cantar cerca de Su Palabra, que recién había nacido, y es un himno a la Santísima Trinidad.

El Padre Nuestro nos fue dictado por el Hijo, y es una oración dirigida al Padre. El Ave María está impregnado en su totalidad de un significado Trinitario y Eucarístico: las primeras palabras le fueron dictadas al Ángel por el Padre cuando Él lo envió para que anunciara el misterio de la Encarnación de la Palabra: ‘Dios Te Salve María, llena eres de gracia, el Señor está Contigo.’ ‘Llena eres de gracia’ porque en Ti yace la Fuente de esa misma gracia. Es a través de Tu unión con la Santísima Trinidad que llena eres de gracia. Impulsada por el Espíritu Santo, Santa Isabel dijo: ‘Bendita Seas entre las mujeres, y Bendito sea el fruto de Tu Vientre’. Si Eres bendita, es porque Jesús, el fruto de Tu Vientre, es bendito.

Impulsada por el Espíritu Santo, la Iglesia ha añadido: ‘Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y a la hora de nuestra muerte’.

Tengamos el ánimo para rezar el Santo Rosario todos los días!

Que la Santisima Virgen Maria sea nuestro camino con el Santo Rosario durante este tiempo de Adviento en el que nos preparamos para recibir al Salvador.

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