NOVIEMBRE DEDICADO A LAS ALMAS DEL PURGATORIO DÍA 28

La Sagrada Escritura nos refiero que el sumo sacerdote Onías y el gran profeta Jeremías no olvidaron despues de muertos a sus compatricios.
Vióse al primero hacer al Dios de Israel ardientes súplicas por su pueblo, y del segundo cuenta el sagrado texto que oraba por su patria.
El interés que manifestaron estos dos insignes campeones de la antigua Alianza estando en el seno de Abrahán, no es más que una imagen de la solicitud de la Iglesia purgante en favor de la militante.
Las almas del Purgatorio están continuamente enviando al trono del Eterno abrasados suspiros y ardorosas súplicas para que nos mire con ojos propicios.
Puede decirse que esta es la ocupaciín de aquellas almas; rogar incesantemente por nosotros. Hagamos, pues, otro tanto por ellas.
No sólo el vínculo de la religión y de la caridad en que consiste la comunión de los Santos, sino muy especialmente la gratitud, impele a aquellas almas a pagar los sufragios de los hombres con variada multiplicidad de auxilios.
En el Purgatorio no hay tanta diversidad de afectos ni tanta distracción de pensamientos como en el mundo.
Allí el único pensamiento es Dios; allí todos los afectos van a parar a Dios; y aquellas almas fervorosísimas no tienen más blanco para todos sus deseos y afecciones que su divino Esposo, y cuanto puede concurrir a satisfacerles tan santa y viva ansia; por lo cual, si los sufragios de los hombres les aceleran la dicha de poseer a su Dios, es tan vehemente la ternura con que corresponden a sus bienhechores, que hasta se olvidan de sí mismas, no atendiendo más que a conseguirles las más dulces bendiciones del Padre de las misericordias. Dichoso quien llegue a merecer la gratitud de las almas del Purgatorio.
Librarnos de desgracias, aumentarnos los bienes, prolongarnos los días de la vida, tales son las principales bendiciones que nos alcanzan las almas del Purgatorio.
Viviendo en un destierro, jamás creamos vernos libres de todo género de males; pero de muchos nos preservamos por la piedad divina y merced a la intercesión de aquellas almas benditas.
Dámosles como uno, y ellas nos retribuyen como ciento; unas veces visiblemente, y otras sin que lo percibamos; ora haciendo prosperar nuestros intereses, ora obteniéndonos el inapreciable beneficio de la concordia doméstica y del buen nombre en el público.
De modo que el hombre piadoso para con las almas del Purgatorio nadarán en la abundancia y en la paz, y gozará, dice David, de larga vida, y le conservará el Señor la salud, y le vivificará en medio de la mortandad de los pueblos, y le hará dichoso, no solo durante los días de su peregrinación sobre la tierra, sino hasta en su descendencia.
Ved, pues, un medio de hallar la felicidad que cabe en este valle de lágrimas; ved lo que se consigue con la piedad para con las almas del Purgatorio, las cuales, sumamente agradecidas, no dejarán de alcanzarnos las gracias que nos sean más necesarias.
ORACIÓN
¡Oh cuántas son, Señor, las gracias de que necesitamos!
Con toda verdad puede asegurarse que nuestra necesidad es universal, pues por nosotros mismos nada podemos, nadą tenemos, y, una de nuestras grandes miserias, est no conocer nuestra pobreza, y el pediros poco y el ņo acertar a pediros con los requisitos de una verdadera oración.
Ahora, Señor, buscamos para con vuestra divina Majestad intercesores que amçais sobremanera; las almas del Purgatorio, tan empeñadas en nuestro favor como gratas a vuestros ojos.
De lo profundo de su cárcel os representan nuestra indigencia pidiéndoos las gracias necesarias para remediarla.
Miradnos, pues, con vuestra antigua misericordia por lo mucho que os agradan esas vuestras afligidas esposas, mientras nosotros hacemos cuantoestá a nuestro alcance por socorrerlas con todo género de sufragios.
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