Tercer Domingo de Cuaresma
Domingo de Moisรฉs y de la samaritana
“Tengo los ojos puestos en el Seรฑor porque รฉl saca mis pies de la red. Mรญrame, oh Dios, y ten piedad de mรญ, que estoy solo y afligido.”
Reflexiรณn
Si conocieras el don de Dios, y quiรฉn es el que te dice: “Dame de beber”, tรบ le habrรญas pedido a รl, y รl te habrรญa dado agua viva.(Juan 4:10).
Las personas de Israel han pecado; han renegado y probado a Dios con su falta de fe y desconfianza. A su ingratitud y dureza de corazรณn, Dios responde con el regalo del agua que fluye. Esta agua es mรกs que una seรฑal de la Divina Providencia que estรก presente en Moisรฉs y en el agua; predice esa otra agua, la vida nueva, que ofrece en Cristo.
Jesรบs le pide de beber a la mujer Samaritana y entonces, en diรกlogo con ella, le ofrece agua viva y se revela como el Mesรญas (Cristo.) La mujer deja su cรกntaro de agua, su vida pasada, y corre a contar a todas las personas lo que pasรณ. Jesรบs, en nuestro bautismo tambiรฉn nos invita a beber รฉsta agua viva y, como la Samaritana, nos da la oportunidad de reconocer nuestros errores, cambiar nuestra vida y dar testimonio de lo que creemos…
Oraciรณn
Seรฑor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oraciรณn y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas. Por nuestro Seรฑor, Jesucristo. Amรฉn.

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