2.SIGLO XII SALUTACIONES DE LA VIRGEN MARIA

En el año 1098, aparece la Orden cisterciense como resultado de una reforma de Cluny. Ellos también se rigen por la regla de san Benito.
El Císter fue una orden profundamente mariana desde sus inicios, dedicando todos sus conventos a la Virgen María.
Todavía no se había creado la oración del Avemaría, sino que se rezaba sólo su primera parte, la Salutación del ángel, tomada de Lc 1,28-33:
«Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo» y algunos le añadían la segunda parte del saludo: «Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».
San Bernardo de Claraval es quien introdujo el título de «Nuestra Señora»: de tal forma que María va dejando de tener la imagen de «la Señora feudal» y pasa a ser «Nuestra Señora», es decir, «Nuestra Madre».
Pues bien, en este contexto, las monjas y los monjes cistercienses van a reemplazar algunos Padrenuestros por Salutaciones de la Virgen María.
Fray Julián de Cos, O.P.
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