Sábado-Santísima Virgen-SAN ANTONIO MARIA CLARET

San Antonio María Claret fue un arzobispo en España en el siglo XIX y el fundador de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María (claretianos).
Él es el santo patrón de los tejedores, ya que él era el hijo de un tejedor y él mismo lo era antes de unirse al sacerdocio. Participó en el primer concilio vaticano.
Pero, si alguien estuvo presente en la vida de Claret esa fue la Virgen. María era para él la estrella que le guiaba en su vida. Siempre la visitaba en el altar de su parroquia y se imaginaba que sus oraciones subían al cielo por unos “hilos misteriosos”.
De niño, todos los días rezaba una parte del Santo Rosario y de mayor lo rezaba completo, los quince misterios todos los días. Era gran devoto del Santo Rosario hasta tal punto que la Virgen le dijo un día: “Tú serás el Domingo de estos tiempos. Promueve el Santo Rosario”
San Antonio pasaba mucho tiempo frente a una imagen de la Virgen haciendo sus oraciones y rezos, y hablándole con cordialidad y confianza, porque estaba convencido de que la Santísima Virgen lo escuchaba.
Decía San Antonio Claret: “Ya veis cuanto importa ser devoto de María Santísima. Ella os librará de males y desgracias de cuerpo y alma. Ella os alcanzará los bienes terrenales y eternos. Rezadle el Santo Rosario todos los días con devoción y fervor y veréis como María Santísima será vuestra Madre, vuestra abogada, vuestra medianera, vuestra maestra, vuestro todo después de Jesús”.
En otro lado dice: “Ni en mi vida personal, ni en mis andanzas misioneras podía olvidarme de la figura maternal de María. Ella es todo corazón y toda amor. Siempre la he visto como Madre del Hijo amado y esto la hace Madre mía, Madre de la Iglesia, Madre de todos. Mi relación con María siempre ha sido muy íntima y a la vez cercana y familiar, de gran confianza”. Yo me siento formado y modelado en la fragua de su amor de Madre, de su Corazón lleno de ternura y amor. Por eso me siento un instrumento de su maternidad divina. Ella está siempre presente en mi vida y en mi predicación misionera. Para mí, María, su Corazón Inmaculado, ha sido siempre y es mi fuerza, mi guía, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi todo después de Jesús”.
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Fuente:
San Antonio María Claret, Autobiografía. Ediciones críticas aprobadas por la Congregación para las Causas de los Santos.
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