JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA FATIMAZO

JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA
• «Paz» es la primera palabra del Resucitado.
• Jesús renueva la esperanza en nuestra vida.
• la misión de difundir la paz entre todas las personas.
DURANTE LA OCTAVA de Pascua, la liturgia de la Iglesia nos recuerda las principales apariciones del Señor resucitado.
Todas tienen un denominador común: los discípulos no reconocen inmediatamente a Jesús en la persona que se les hace presente y les habla. Sus corazones no estaban aún preparados para esta experiencia.
Es importante notar que la primera palabra que el Señor pronuncia tras haber vencido a la muerte es «paz», porque la paz «es el primer don del Resucitado».
No cabe duda de que era lo que los apóstoles necesitaban escuchar después de los temores que habían acumulado en esos días de traiciones y soledad.
El profeta Isaías anunciaba al Mesías como «Príncipe de Paz».
En cada Eucaristía escuchamos nuevamente de labios de Cristo sacerdote el deseo de que «la paz esté» con nosotros, sus discípulos. «Jesús desea para nosotros, en medio de las idas y venidas cotidianas, una auténtica paz, serenidad y descanso. Y nos muestra el camino: identificarnos cada vez más con él, con la humildad y mansedumbre de su corazón».
NUESTRA MISIÓN apostólica consiste en llevar la paz de Cristo a quienes nos rodean. Dios desea que se extienda por toda la tierra esa paz que él nos entrega. Nos ha encargado que la difundamos «en su nombre.
La paz será, desde aquel mandato de Jesús, una señal de identidad del cristiano.
Fatimazo por la Paz.
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