Lunes-Purgatorio-Semana del Cristiano

San Vicente no dice solo “oremos”, sino “recomendemos mucho”. Esto implica insistencia, perseverancia, amor constante.
Se trata de recordarlos frecuentemente,presentarlos ante Dios, confiarlos a su misericordia.
Aquí se expresa una fe viva en que Dios escucha y actúa por medio de nuestra intercesión.
No habla de “almas en general”, sino “nuestros”. Con esto subraya el vínculo de caridad, la comunión de los santos, la responsabilidad espiritual.
Son nuestros padres,familiares, amigos,benefactores, hermanos en la fe. La muerte no rompe el amor: lo transforma. Seguimos unidos a ellos en Cristo.
Las almas del purgatorio ya están salvadas, aman a Dios, desean el Cielo, pero aún necesitan purificación. Ellas no pueden merecer, ofrecer sacrificios, ni reparar por sí mismas. Dependen de nuestra caridad.
Aquí está el centro del mensaje. San Vicente afirma que nuestra oración tiene eficacia real. Especialmente, La Santa Misa, El Rosario, El ofrecimiento de sufrimientos, Las indulgencias, Los actos de caridad ofrecidos. Todo eso, unido a Cristo, las alivia y acelera su entrada al Cielo.
Esto se apoya en la doctrina católica de la Comunión de los Santos.
Para San Vicente, orar por las almas es caridad sin interés, amor puro, misericordia invisible porque ellas no pueden agradecernos, no pueden devolvernos nada. Solo Dios lo ve. Por eso esta obra es tan valiosa ante Él.
San Vicente enseñaba esto a sus comunidades porque sabía que una Iglesia que ora por sus difuntos es una Iglesia viva, agradecida y humilde.
Recordar a los muertos nos enseña a vivir mejor, a prepararnos para la eternidad, a confiar en la misericordia.
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Fuente
Obras Completas de San Vicente de Paúl.
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