NOVIEMBRE DEDICADO A LAS ALMAS DEL PURGATORIO DÍA 9

Publicado por Equipo Fatimazo Por la Paz el

La pérdida de una persona amada es tanto más sensible cuanto más se reconoce su mérito, se aprecian sus cualidades, y se la profesa mayor agradecimiento. Estas son las reflexiones que aumentan la pena de daño en el Purgatorio. ¡Oh, cuán sublime conocimiento de Dios tienen aquellas ánimas benditas!

Le conocieron en vida con 1a luz de la razón, con la antorcha de la fe, con las ilustraciones especiales de sus gracias; pero le conocieron mejor al salir de este mundo, y singularmente cuando en el juicio particular después de su muerte se presentaron a Él, y Él imprimió en su mente tan viva imagen de Sí, que de ninguna otra cosa se ocupa su entendimiento sino de Dios.

Y nosotros, oh cristianos, ¿volvemos por ventura el pensamiento hacia nuestro Dios?

Del conocimiento nace la deliberación de la voluntad; y si el objeto de la mente contemplado es bueno, nos sentimos trasportados hacia él, y así se engendra el amor en nuestro corazón.

Ahora bien, ¿quién más bueno que Dios, el cual es la fuente de la verdadera bondad, y el piélago de toda perfección?

De aquí es que al dirigir por la primera vez sus miradas hacia Él, tanto por el natural deseo cuanto por los impulsos de la caridad, se aviva y se enciende de tal modo en las santas almas el amor divino, que son todas de Dios, arden todas por Dios; pero entre tanto están privadas de la vista del amado Bien.

Imaginemos, pues, los transportes, las ansias y el dolor que las atormenta. Ah, ¿cómo es tan frío nuestro corazón? ¿Cómo no se inflama también en divino amor? Amemos a Dios sumamente en esta vida, pues de esta suerte podremos esperar gozarle sin estar largo tiempo en el Purgatorio.

Dios no solamente es bueno en sí mismo, sino es bueno también con nosotros, y nos colma cada día de sus beneficios. ñ

Cuanto tenemos todo es suyo; cuanto tendremos lo obtendremos solo de Él; sea en el alma, sea en el cuerpo, en esta vida o en la otra, Él es el autor de todo nuestro bien.

¿Cuál, pues, debe ser la gratitud para con un Bienhechor tan generoso?

Bien lo sienten las almas del Purgatorio, las cuales en la economía de su salvación eterna reconocen una por una las gracias que les dispensa el Señor. Quisieran a sus pies mostrar su reconocimiento y darle las debidas gracias; mas el momento feliz no ha llegado todavía, y cuanto más se retarda, tanto más se acrecienta su pena.

Nosotros podemos anticipársele con sufragios; ¿y por qué no lo hacemos?

ORACIÓN

¡Ah! Señor, vednos aquí prontos a hacer todo lo posible para librar del Purgatorio a aquellas almas, y enviarlas al Cielo a ser felices para siempre. Acreciéntese el conocimiento que ahora tienen de Vos con la luz de la divina gloria: sáciese la llama de su amor con la posesión del sumo Bien, apagúese el sentimiento de gratitud con el suspirado desahogo a los pies de su Bienhechor. Dignaos, oh gran Dios, dar cumplimiento a sus fervorosos deseos, que nosotros por ellas prometemos humillar siempre nuestro entendimiento en obsequio de la fe, consumir nuestro corazón en las llamas de la caridad, consagrar todo nuestro afecto en veneración y agradecimiento a Vos, a quien pedimos que acepte nuestra humildes ofertas en rescate de aquellas infelices.


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