Pasión de Nuestro Señor Jesucristo-Viernes

San Agustín contempla la Pasión de Cristo no solo como un acontecimiento histórico, sino como una escuela espiritual para el cristiano.
Cristo no sufre únicamente para expiar el pecado, sino también para enseñar al hombre cómo vivir y cómo morir en Dios.
Cuando afirma que Cristo “nos enseñó a sufrir”, San Agustín señala que la Pasión revela el sentido redentor del dolor asumido en obediencia y amor. El sufrimiento de Cristo no es desesperación, sino entrega confiada al Padre.
Al decir que “por su muerte nos libró de la muerte”, enseña que la Cruz destruye el poder definitivo de la muerte. Cristo muere para vencer la muerte desde dentro, transformándola en paso hacia la vida.
Finalmente, al afirmar que “por su resurrección nos dio la esperanza”, San Agustín une inseparablemente Pasión y Resurrección: la Cruz no es el final, sino el camino. La Pasión adquiere su pleno sentido a la luz de la Pascua.
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