Sábado-Santísima Virgen-Los Santos

Publicado por Equipo Fatimazo Por la Paz el

San Bernardo de Claraval. Su figura de Madre en los momentos de angustia.

San Bernardo decía que cuando las tentaciones pongan en peligro tu salvación, y la tristeza te quite las fuerzas y los deseos de seguir trabajando por conseguir la santidad, “acuérdate de María y llámala en tu ayuda; llámala insistentemente como el niño aterrorizado pide ayuda a su madre, y ella que es causa de nuestra alegría, correrá a ayudarte. Te desafío a que hagas la prueba. No te fallará ni una sola vez”. En los momentos de angustia “si te turba la memoria de la enormidad de tus faltas, de la fealdad de tu conciencia y comienzas a sumergirte en la tristeza, en la desesperación, piensa en María, invoca a María […] Pecador quien quiera que seas, vete a María y te salvara, porque es imposible que se condene el devoto de María que le sirve e implora su socorro”

San Marcelino Champagnat María nos encamina a Jesús.

San Marcelino Champagnat decía que si los padres de familia tienen “la dicha de grabar en el corazón de los niños la devoción a la Virgen María, habréis asegurado su salvación”,María no deja que sus hijos se pierdan.

 

San Luis de Monfort

San Luis de Monfort nos dice que María es el camino que nos lleva a El Camino de la Verdad y la Vida que es Jesús: “María es el camino más seguro, el más corto y el más perfecto para ir a Jesús.”

San Juan Bosco. María es auxilio de los cristianos.

San Juan Bosco siempre decía: “Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado”, el siempre enseñaba a los niños del oratorio a amar a María Auxiliadora de los cristianos, los invitaba a confiar en su amor de madre porque “ella lo ha hecho todo”.

San Agustín. La castidad como fruto.

“Llena de gracia, Bendita entre todas las mujeres”. No le habría hablado así el ángel si María no hubiera sido perfectamente pura y santa. (San Agustín).

Otro santo que en sus pensamientos expresaba a María como aliada para la castidad era Santo Domingo Savio, un joven acogido en el oratorio de Don Bosco y entregado totalmente a Dios; en una ocasión le dijo a San Juan Bosco: “Tus discípulos llegarán a la santidad si se esfuerzan mucho por conservar la virtud de la castidad y si cultivan una gran devoción a la Madre de Dios.”

San Josemaría Escrivá de Balaguer. Es una Madre que ama y acompaña.

En los momentos cuando parece todo perdido, cuando la llama está apunto de apagarse, acude a María, con ella todo es más fácil, ella no abandona a sus hijos: “Antes, solo, no podías… Ahora, has acudido a la Señora, y con Ella, ¡qué fácil!”.

Retomando las palabras de San Juan Pablo II te decimos este día a ti Santísima Virgen María: Totus Tus (todo tuyo). Recuerda que María nunca dejará de oír a sus hijos, ella intercederá por nosotros ante Jesús. Ahora ya lo sabes, quien busca alcanzar la santidad, busca también a María.

Oración

¡Oh Señora y Madre mía! Con filial cariño vengo a ofrecerte en este día cuanto soy y cuanto tengo. Mi boca para cantarte, mi voz para bendecirte, mi corazón para amarte, mi vida para servirte.

Acepta, Madre, este don, que te ofrenda mi cariño, y guárdame como a un niño cerca de tu Corazón. Que nunca sea traidor al amor que hoy me enajena y que desprecie sin pena los halagos de otro amor.

Que, aunque el dolor me taladre y haga de mí un crucifijo, que yo sepa ser tu hijo y sienta que eres mi Madre.

En la dicha, en la aflicción, en la pena, en la alegría, ¡mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.


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