🔸 En algún momento a principios del siglo sexto, un sacerdote de Orleans, Francia, llamado Donato, en busca de la soledad, hizo su camino en los Alpes. La montaña de Lure parecía ser el tipo de lugar que estaba buscando; y con la aprobación del obispo de Sisteron, se instaló allí.

🔸Por el lado de la montaña se construyó un oratorio para la estatua de Nuestra Señora que se talló con la piedra natal. Cuando después de 32 años de su muerte, después de haber pasado tantos años en la penitencia y el trabajo apostólico, fue reemplazado por los benedictinos de Val-Benoit.

🔸Una capilla fue construida para reemplazar el oratorio que resultó ser demasiado pequeño para dar cabida a los numerosos peregrinos. Cuando los sarracenos invadieron Provenza los religiosos tuvieron que huir por lo que escondieron la estatua. Los bárbaros asolaron el país en varias ocasiones y el convento fue destruido.

🔸Cerca de 1110 la condesa Adelaida a quien la tierra de Lure pertenecía, dieron el lugar al obispo de Sisteron. Varios nobles ayudaron en las labores de restauración del monasterio de Nuestra Señora de Lure. La antigua estatua fue encontrada y se colocó por encima de la tumba de San Donato. La iglesia llegó a ser bien conocida y fueron muy concurridas las peregrinaciones.

🔸En 1318, el Papa Juan XXII une el santuario de Nuestra Señora de Lure al área metropolitana de Aviñón. En 1481, Sixto IV llevó a Aviñón los 12 cañones del santuario, y la iglesia, mal cuidada, se vino abajo en 1557.

🔸Durante 80 años el lugar quedó desolado. Un día, un pastor, que estaba descansando cerca de las ruinas, oyó una voz que decía: “¡Oh, cuántas gracias me gustaría dar a los hombres en este lugar, si mi santuario fuera reconstruido”.

🔸Los eclesiásticos a quien le contó su historia lo tomaron en serio. El santuario fue reconstruido, y la estatua rescatada de los escombros, se colocó en un nuevo altar que fue consagrado en 1637. Las peregrinaciones florecieron de nuevo.

🔸Durante la Revolución francesa, la capilla fue saqueada y la estatua mutilada. Con el regreso de la paz, los peregrinos llegaron de nuevo. En varias ocasiones, María concedió el milagro de una lluvia abundante para los peregrinos que habían venido a buscar este favor. El mayor número de peregrinos solían venir el día de Pentecostés, la fiesta de la Asunción, y la Natividad de Nuestro Señor.

❤️Hagamos conocer y amar a la Virgen María.


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