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Jacinta Marto - 1

La pequeña Jacinta era la menor de los tres videntes, con tan solo siete años de edad cuando nuestra Señora se les apareció.

A pesar de su tierna edad, era probablemente la que tenía el carácter más fuerte de los tres.

Basta con observar la famosa foto de los tres videntes, donde se ve a Jacinta con el brazo en la cadera y una mirada muy decidida, para saber que tenía una voluntad fuerte y su propia manera de pensar.

En otras palabras, podía ser muy terca.

Curiosamente, este fue también el caso de santa Teresa de Lisieux cuando era una niña. Los futuros santos necesitan una voluntad fuerte para practicar la virtud heroica.

Jacinta era prácticamente lo contrario de su hermano Francisco. Ella tenía un temperamento muy sensible. Posesiva y asertiva, insistía en escoger sus propios juegos y compañeros, y ponía mala cara ante la mínima discusión u oposición a sus planes.

Por otro lado, Jacinta tenía muchas cualidades entrañables. Antes de las apariciones de nuestra Señora, ella era una niña vivaz y la personificación misma del entusiasmo.

Por encima de todo, a Jacinta le encantaba bailar y cantar. Podía ser dulce y suave cuando quería, y a la gente le parecía encantadora y agraciada. Al igual que su hermano, amaba la naturaleza porque le hacía pensar en Dios.

También anhelaba recibir a Jesús en la Sagrada Comunión. Le encantaba oír hablar de la Pasión de Jesús y meditar en ella, y a menudo se conmovía hasta las lágrimas.

Su amor por Dios era tan tierno, que no podía soportar que alguien usara su nombre en vano.

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