En la fachada de la iglesia de San Nicolás de Corbetta estaba pintada una bella imagen de la Madonna, sentada en su trono con el Niño en su falda. El 17 de abril de 1555 el Niño Jesús dejó el cuadro y bajó a la plaza a jugar con tres niños. La Madonna, sorprendida por la escapada del Niño, también baja a la plaza como buena madre. A partir de ese momento la iglesia se convirtió en un lugar de peregrinación y muchos fueron los milagros. Por ello el Papa Pablo IV la llamó Nuestra Señora de los Milagros.

Uno de los tres niños que jugaban en la plaza era sordomudo, le llamaban Novello. De repente da un grito y exclama: “La Virgen, el Niño”. Sus compañeros, sorprendidos por las repentinas palabras del mudo, miran para donde señala, y ven al del Niño Jesús en forma de un niño vivo, que salió del regazo de su madre, para ver jugar a los niños. Al verlo, la Virgen Madre sale de su asiento, reprende al Divino Infante y vuelven al lugar donde siempre habían estado.

Los niños corren a contarlo a sus padres; la noticia se propagó en un instante. La historia se confirmó por el milagro de la curación repentina de Novello. Todo el pueblo se dirigió a la iglesia a venerar y cantar la Letanía en honor de la bienaventurada Virgen.

La curación de Novello fue el primer milagro de muchos: en sólo 80 días después de la aparición fueron más de cincuenta. De modo que la Virgen de Corbetta tomó el nombre de Nuestra Señora de los Milagros.

FUENTE: forosdelavirgen.org

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