La basílica actual se origina en una tradición de más de un milenio, de la fe y la vida comunitaria en la Ciudad de Montpellier (Francia).

En el año 1000 de nuestra era se construyó una pequeña iglesia, que se puso bajo la protección de Santa María. Rápidamente, se fueron asentando familias alrededor del templo lo que dio origen a la ciudad de Montpellier y la Virgen recibió el nombre de “Nuestra Señora de las Mesas” por los puestos de mercaderes que se fueron instalando en las inmediaciones.
El santuario mariano fue agrandado y embellecido muchas veces a lo largo de los años y se registraron numerosos milagros obrados por intercesión de la Madre Celestial. En 1189, el obispo Bernard Montlaur instituyó la Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros Tablas (mesas) en el día 31 de agosto .
Guilhem VI, señor de Montpellier, al regresar de las Cruzadas colocó en la imagen de María con el niño Jesús la frase: “Virgen Madre, ruega a tu Hijo que nos ayude a todos”. Más tarde, en 1327 y en reconocimiento a la protección de María obtenida durante las epidemias, los orfebres de la ciudad donaron una estatua de plata, de la que actualmente se tiene una copia.
En 1801, se emprendió la recuperación del templo mariano después de asedios e incendios. El Papa le otorgó el título de Basílica Menor y la distinción de la coronación de la estatua.


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