266. 🔹📌 Más testigos.
#FatimaParaHoy pag 120
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Lourenço dio una narración muy interesante y muy importante. Él fue testigo del milagro del sol desde la aldea de Alburitel, a 17 kilómetros de La Cova.
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“-En ese tiempo yo tenía solo nueve años, e iba a la escuela local de la aldea. Más o menos al mediodía nos sorprendieron los gritos y clamores de algunos hombres y mujeres que iban pasando enfrente de la escuela. La maestra, una señora buena y piadosa, aunque nerviosa e impresionable, fue la primera en salir al camino, con los niños detrás . . . Afuera la gente estaba gritando y llorando y señalando hacia el sol, sin hacer caso de las agitadas preguntas de la directora. Era un gran Milagro, que uno podía ver muy claramente desde la cima de la colina donde estaba situada mi aldea: el Milagro del Sol, acompañado por todos los fenómenos extraordinarios.
Yo no logro describir lo que vi y sentí. Yo miraba fijamente al sol, que parecía pálido y no maltrataba los ojos. Con el aspecto de una bola de nieve que giraba sobre sí misma, de repente pareció bajar en un zigzag, amenazando a la tierra. Aterrorizado, corrí y me escondí entre la gente, que estaba llorando y esperando el fin del mundo en cualquier momento. Cerca de nosotros había un no creyente que había pasado la mañana burlándose de los simplones que se habían ido hasta Fátima “simplemente para ver una muchacha común y corriente”. Ahora parecía paralizado, con los ojos fijos en el sol. Después se estremeció de pies a cabeza, levantó los brazos y cayó de rodillas en el lodo, clamando a nuestra Señora.
Mientras tanto, la gente seguía gritando y llorando, pidiendo perdón a Dios por sus pecados. Todos corrimos a las dos capillas del pueblo, que pronto quedaron llenas a más no poder. Durante esos largos momentos del prodigio solar, los objetos que nos rodeaban se fueron cambiando a todos los colores del arcoíris. Nos veíamos azules, amarillos, rojos, etc. Todos esos extraños fenómenos incrementaron los temores de la gente. Después de unos 10 minutos el sol, ahora opaco y pálido, volvió a su sitio. Cuando la gente se dio cuenta de que el peligro había pasado, hubo una explosión de alegría, y todos se unieron en acción de gracias y alabanzas a nuestra Señora".
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