La resurrección es el fundamento de nuestra fe, ya que es la gran alegría de los cristianos.

Al caer la tarde del sábado, María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar el cuerpo muerto de Jesús. —Muy de mañana, al otro día, llegan al sepulcro, salido ya el sol (Mc 16, 1-2). Y entrando, se quedan consternadas porque no hallan el cuerpo del Señor. —Un mancebo, cubierto de vestidura blanca, les dice: No temáis: sé que buscáis a Jesús Nazareno: non est hic, surrexitenimsicut dixit, —no está aquí, porque ha resucitado, según predijo (Mt 28, 5).

»¡Ha resucitado! —Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. —La Vida pudo más que la muerte».

Como dice San Pablo, la resurrección es la clave para interpretar toda su vida y el fundamento de nuestra fe y sin ella toda predicación seria inútil y nuestra fe vacía de contenido. Además esto apoya nuestra resurrección, porque Dios es misericordioso y nos dará la oportunidad de vencer a la muerte y resucitar en el juicio final.

Como cristiano nos debe colmar y llenar de alegría que Cristo vive y esta entre nosotros, lo cual nos deja las puertas abiertas al paraíso.

Se comenta que Santo Tomás de Aquino aconseja a sus oyentes que no dejaran de felicitar a la Santísima Virgen María por la resurrección de su hijo. Y esto es lo que se hace cuando se reza el Regina Coeli que ocupa el lugar del Ángelus en el durante el tiempo pascual.

Los Evangelios no relatan ninguna aparición de Jesucristo a María Santísima, pero la omisión de tal referencia no indica que dicho acontecimiento no haya tenido lugar. Por el contrario, una antiquísima tradición conmemora dicha aparición como la primera de las apariciones de Cristo.
Fuente:http://stmavirgenmaria.blogspot.com/…/aparicion-de-nuestro-…


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