En la noche del 7 al 8 de abril 1356, una terrible helada afecta la población de la provincia de Bérgamo y se teme una fuerte hambruna en la región.

Por la mañana, Marina Casone de 15 años, sale a ver los daños causados ​​por la helada en el pueblo de Basella. Observa que los cultivos en pleno brote están totalmente quemados.

Invadida por la tristeza, la niña se echa a llorar e instintivamente invoca a la Santísima Virgen. De repente, se le aparece una señora con un niño de la mano y le preguntó suavemente: “Marina, ¿por qué lloras?”. Marina responde: “Pero ¿no lo ves, señora, el daño de las heladas? Los pobres mueren de hambre”. La Señora le consuela diciendo: “¡Oh, no! La cosecha no se dañará, más bien será más abundante que otros años”. Marina insiste con incredulidad: “¿Quién eres tú?”. Y la señora concluye: “Venid en este lugar en nueve días, y luego voy a revelar todo”.

Nueve días después, el 17 de abril, Marina llega a la cita. La dama le dice: “Lo has hecho bien y has cumplido. Yo soy la Madre de Dios, y he aparecido aquí para consuelo tuyo y de tus compatriotas. En este lugar desde donde me dirijo a ustedes, ya había una iglesia consagrada a mí. Pueden venir aquí para cavar y encontrarán las ruinas”. Marina le dice: “Mi Señora, si te refieres a mi pueblo, nadie me va a creer”. La Santísima Virgen tomó tres piedras y las ubicó en tres puntos para luego agregar: “En estas piedras se encuentra un altar dedicado a mí…”. Y la visión desaparece.

La noticia se corre de boca en boca. La gente sencilla cree en las palabras de Marina, pero muchos se burlan, sin embargo, deciden comprobar lo que dice Marina y excavan bajo las tres piedras que la Bella Dama ha puesto como punto de referencia, encontrando el altar y las ruinas de la antigua iglesia. El obispo de Bérgamo coloca la primera piedra del nuevo santuario dedicado a la Virgen el día 1 de mayo de 1356.


FUENTE: forosdelavirgen.org

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