La ciudad de Saintes es una comuna francesa, situada en el departamento de Charente Marítimo, en la región de Nueva Aquitania.

Su nombre es debido a una tradición que cuenta que María Salomé y María Jacob junto a otros discípulos de Jesucristo, se vieron obligados a huir de la Tierra Santa hacia el año 45 de nuestra era. Tomaron un barco sin vela y fueron transportados por las aguas a través del Mar Mediterráneo, llegando a aquella ciudad.

Hace muchos años en el octavo día de la Purificación, las campanas de la Catedral de Saintes sonaron dulcemente.

Los sacristanes observaron lo que parecía ser varios hombres desconocidos que sostenían cirios encendidos y cantaban himnos en honor de la Santísima Virgen, Nuestra Señora de las Campanas, que se veneraba en una capilla de la iglesia.

Al acercarse los sacristanes, esos hombres desconocidos empezaron a huir, aunque tuvieron tiempo para pedirle al último de ellos que portaba velas encendidas que dejara una como prueba del milagro que habían presenciado.

Los portadores de luz con gracia cumplen y dejan una de las velas, la cual se dice que está conservada en la iglesia hasta el día de hoy.

(fuente: www.roman-catholic-saints.com)


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