El secreto de la Inmaculada, un tesoro escondido
EL SECRETO DE LA INMACULADA, UN TESORO ESCONDIDO
Autor: Padre Saรบl Abraham Che Chi
โยกQuรฉ admirable pureza la de aquella Virgen Madre que no conociรณ el pecado y que mereciรณ llevar a Dios en su seno!โ. El cรกntico de la Iglesia proclama la Inmaculada Concepciรณn de Marรญa, por eso nos ponemos delante del dogma, la admiraciรณn y el compromiso.
EL DOGMA
El 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus, el Beato Papa Pรญo IX proclamaba: โLa doctrina que sostiene que la santรญsima Virgen Marรญa fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepciรณn, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atenciรณn a los mรฉritos de Jesucristo, salvador del gรฉnero humanoโ .
Celebrar la solemnidad de la Inmaculada Concepciรณn de la Bienaventurada Virgen Marรญa significa: primeramente, que ella fue PRESERVADA inmune de toda mancha de la culpa original; segundo, que esto fue hecho en vista de los MรRITOS DE JESUCRISTO, aun aconteciendo antes de la Redenciรณn, fue Jesรบs mismo quien salvรณ a su madre. El tercero, que esta verdad es REVELADA por Dios, es decir, no se trata de una argumentaciรณn humana o de un raciocinio teolรณgico, sino que forma parte del depรณsito de la fe y debe ser creรญda por todos los fieles. Ahora, lo declarado de forma negativa por el Papa Pรญo IX (que Marรญa fue privada del pecado) tambiรฉn puede ser meditado de forma positiva, es decir, Marรญa fue privada para estar llena de gracia.
LA ADMIRACIรN
Cuando el รngel Gabriel visita a Nuestra Seรฑora, se asombra de ver en la tierra un “pedazo del cielo”, un corazรณn mรกs santo y agraciado que el suyo. Por eso, saluda a Marรญa como ningรบn รกngel habรญa saludado a un ser humano: โยกAlรฉgrate, llena de gracia! El Seรฑor estรก contigo” y prosiguiรณ: โNo tengas miedo, has encontrado gracia junto a Dios”.
ยฟPor quรฉ el รngel usa tales palabras al ver a la Virgen? Para meditar sus palabras, es importante entender lo que es la gracia. En el Bautismo, el cristiano recibe la llamada gracia santificante o habitual: con ello, gana la amistad de Dios, la inhabitaciรณn trinitaria, los dones y las virtudes infundidas. Esta realidad, es sobrenatural, estรก por encima de la naturaleza. Esto significa que todas las criaturas (vegetales, animales, humanas o angรฉlicas) juntas, valen poco que la gracia en el alma de un bebรฉ reciรฉn bautizado. โEl bien de la gracia de un solo individuo es superior al bien natural de todo el universo”.
EL COMPROMISO
Los santos mรกrtires son el ejemplo luminoso y exacto de una opciรณn sobrenatural, ya que nos enseรฑan que es preferible perder el universo entero (la propia vida, la propia salud, la propia familia y los propios bienes) a perder la gracia divina, la amistad con Dios. “El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegrรญa por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”. La gracia es verdaderamente este “tesoro escondido en el campo”, por el cual vale la pena “vender todos sus bienes”.
En la Virgen Marรญa, esa gracia (pequeรฑa e incipiente pero mayor que todas las realidades naturales) alcanzรณ su plenitud, de modo que los propios รกngeles se admiraron de su santidad: Ave Marรญa, llena de gracia. Al contrario, Satanรกs y las hordas diabรณlicas tiemblan ante estas palabras porque les recuerdan que en una criatura hecha de barro habita una gracia mayor que rechazaron. Por eso, Marรญa Santรญsima es realmente el terror de los demonios.
Hoy, como los niรฑos al contemplar la belleza de su madre, se ensancha nuestro corazรณn para cantar la belleza de Nuestra Seรฑora, La mรกs bella de todas las mujeres, La mรกs majestuosas que todas las reinas. Admiramos su belleza que guarda su ilimitado amor a Dios, en la plenitud de gracia que รl le concediรณ.
En el deseo de imitar la generosidad de nuestra santa y buena madre, pedimos a Ella: Madre, ensรฉรฑame tambiรฉn a corresponder a la amistad de Dios y que de hoy en adelante, haga el propรณsito de antes morir que pecar, derramar mi sangre antes que perder la gracia de Dios. Amรฉn.
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